Tradiciones, mentiras y Navidad


La más grande mentira de todas las que Satanás va forjando en la mente de todos los hombres es “no existo”. De ese modo, su influencia siempre está “velada” a los ojos de aquellos que lo ignoran. Pero el apóstol Pablo dijo: “No ignoramos sus maquinaciones”. Nosotros conocemos espiritualmente su existencia. No es algo que pueda explicarse con palabras a otra persona y decirle: “Lo ves? Es ése!”, del mismo modo que no podemos mostrarle a Dios ni en una imagen, ni en una fotografía.

Pero mi intención es hablar mayormente de otra de sus grandes mentiras.

Se trata de Papá Noel.

– “Ja ja ! ” – dirá alguno. Eso es cuento de niños. Santa Clauss no existe. Son los padres quienes dejan los regalos.

Exacto!

A eso voy… Espero que sigan el hilo de mi pensamiento hasta el final.

De niño, creí, (como casi la mayoría de los niños) que venía a mi casa cada año un señor de barba blanca a traerme los regalos que le pedía. Y si de algún modo ese año no coincidía con lo que le pedía, se debía a algún problema técnico ajeno a Papá Noel, pero que seguramente me terminaría convenciendo de que, después de todo, debía estar agradecido porque “venía de regalo”.

Cuando me enteré de que Papá Noel eran los padres, experimenté lo que significa la traición. Por algún motivo (que hoy estoy tratando de entender mediante este escrito con ustedes…) se me hacía creer algo, que la mayoría de los adultos sobradamente sabía que era falso.
Ingenuamente, creí todo esto, hasta que la “revelación” de la verdad llegó, y dejó expuesta la falsedad de esos años de fantasía.

No lo tomé bien. Les aseguro. Hablé con mi madre y le dije: ¿por qué me mentiste todos estos años? (Mi padre había fallecido cuando aún era creyente de estas fantasías).

¿A dónde quiero llegar?

Les comento…

Esta mentira, al ser una de las más profundamente arraigadas (diabólicamente claro) en toda la sociedad, logra que los niños salgan de su inocencia infantil mediante un golpe muy duro: “Tus padres te mienten. Siempre lo hicieron. Y no tendrán reparos en volverlo a hacer.”

Cuando conocí la verdad al respecto, se me enseñó que debía “guardar el secreto”, dado que otros niños podrían descubrir la verdad acerca de este asunto, antes de que sus padres lo desearan.

¿No es diabólico? Los que, como yo, creen de niños en estas cosas, al ver la realidad tal cual es, reaccionan con la siguiente estrategia de defensa ante todo lo que no pueden ver: “No me van a volver a engañar jamás!!!”.

Cuando pasados unos años, alguien se acerca para hablarles del Jesús resucitado, dicen:
– “Claro, claro, tienes razón… ” – (como a los locos) y piensan “pobre tonto, miren en qué fantasías pone su corazón, sería más útil que estudiara algo…”

¿Alcanzan a ver el alcance de este método del infierno?

¿Estamos dispuestos a desenmascarar al impostor a pesar de que se nos trate de impedir?

¿Por qué no inculcar la VERDAD de Jesucristo a nuestros niños desde pequeños? Acerca de Él, jamás serán defraudados. Él lo prometió !!!

Un gran abrazo para todos !!!

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