Don Eleuterio y del Choclo al Chancho…


En una entrega anterior, habíamos prometido hablar sobre la siembra
del choclo.

Dadas las circunstancias actuales y los acontecimientos por todos conocidos a nivel mundial, Don Eleuterio prefirió no hacer apología del tema en cuestión y nos trajo información indiscutible sobre el chancho.

Acá está su extracto:

El chancho es un animal que ante todo es chancho. Es… ¿cómo le viá decir?

Como un óvalo recostáu con cuatro pata’, cabezudo y con una trompa como de chancho. No sé con qué compararle la trompa, se parece a la de cualquier chancho!

Como le dije anteriormente, el chancho, fiel a la tradición genealógica de su especie, es chancho por donde se lo mire. Y como tal, siempre anda haciendo chanchadas por ái.

Porque si hiciera humanadas conduciría un programa e’ radio o escribiría en un Bló por interné.

Pero mire hasta ánde llega la fidelidá al hombre que nunca se pasa e’ la raya y continúa su peregrinar como chancho, sin buscar lugar de privilegio, ¡sino conformándose con su estado actual de chancho nomás!

Al chancho le encanta el barro, aura, pa’ saber qué opinión tiene el barro del chancho, haberá que esperar a la próxima reunión de científicos de “Pago Grande” que algo andaban averiguando.

Como le decía, el chancho es un animal que hace ruido como de chancho y tiene olor a chancho. Todo esto hace que sea poseedor de una personalidá tan distintiva.

Como beneficio, el chancho es el mejor preparador de abono istantáneo, vea! Yo le digo al Melchor (así se llama mi chancho jefe), vaya al chiquero y prepáreme 15 kg de abono pa’ la tierra y en seguida se va el Melchor a poner orden en el chancherío, y en cuanto se quiere acordar uno, ya está listo el abono pa’ usar.

Además de ser eficiente y chancho, el chancho nunca le va a faltar el rispeto, ¡jamás!

El bicho es fiero pero discreto. Y leal como pocos.

Sobre todo el Melchor, que cuida la cría suya y la ajena, y a todo el chancherío en general. Aura… eso sí, nunca le pida al chancho buenos modales, eso podría perjudicar su imagen de chancho y caer en descrédito en el chiquero.

Un día le dije al Melchor:

– ¡No me erute discué de comer choclo!

Y por un tiempo se cuidó, pero los demás veían que se estaba refinando y ya no le tenían rispeto alguno. Tonce vino el Melchor y me miró fijo. Esa es la característica más propia del chancho en una situación extrema, mirar fijo.

¡Ni una palabra!, con la mirada me dijo todo.

Podía leer en su mirada, era como que me decía:

– He quedáu desautorizáu ante el chanchaje… ¡y la culpa es tuya!

¿Sabe lo que e’ que el chancho suyo le diga eso? ¿Y ni siquiera se lo diga hablando? Casi me pongo a llorar, pero me contuve y le dije con tono arrepentido:

– Erute.

Y ái se fue contento el Melchor a poner en orden la cosa con sus habituales sonidos guturales.

****************************************************
Próximamente:

– El servicio de comida rápida de Pago Grande: El Mc Ana.

– El prometido tema del Choclo y el aprovechamiento de su
cultivo en la ciudad.

– La astosa.

– La vaca.

– La tieya.

Y muchísimas cosas más, producto de una mente irrefrenable…

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