La obra interesante… y la importancia del escrito.


Escribir un libro, es algo complejo.

Escribir un blog, es más sencillo y divertido… Aunque no siempre es tan divertido (a veces) tener que leerlo.

¿Nunca has recibido una invitación del tipo: “FIRMEEEEEEN MI FOTOLOG!!!”, ó “LEAN ESTOOOOOOO!!!” ? (Realmente patético).

Lo ideal en un texto es que sea ameno. A meno que no lo sea… (perdón, no podía dejar pasar la oportunidad de expresar esa cacofonía léxica espontánea)…

Volviendo al tema… Un texto cuya lectura nos resulta entretenida, no será difícil de terminar. Más aún, nos parecerá quizá corto.

Me gusta mucho leer. Y he leído algunas novelas de esas en donde el autor te atrapa con argumentos complejos y te mantiene en suspenso hasta terminar el libro. Esos son los libros que me gustan.

En varias oportunidades, me tocó leer (a falta de algo bueno) un libro prestado, que quizá debía leer por compromiso y encima de todo, tener que ver la cara del dueño mirándome con el anhelo de encontrar en mi reacción una aprobación por su gusto literario. El duro trabajo de tener que disfrazar mi disgusto por tales obras para manterner la amistad del donante es algo frecuente… ja ja ja

Ya nos ha pasado muchas veces (y aquí te incluyo, lector, porque estoy seguro que a ti también ya te ha ocurrido) que nos ponemos a leer un texto y hasta nos esforzamos por llegar a su finalización sin encontrarle sentido alguno.

Eso no es un texto bien escrito. Algo bien escrito, nos produce cierto bienestar. Nos lleva junto con sus palabras a navegar por ilusiones que esperamos leer. Nos hace razonar junto con el autor, pues ése es precisamente el propósito del creador. Deleitar a quien conoce su obra.

Dios ha tenido especial cuidado en todo lo que ha hecho. Tal es así que Él mismo al terminar Su gran obra, dice la biblia que “y vió Dios que todo lo que hizo era bueno”.

Podemos creer que Dios se ha olvidado del hombre. Que no existe, porque de existir haría por los hombres algo y los sacaría de su situación de crisis permanente.

Dios hizo mucho. Quienes se han olvidado de Dios, hemos sido nosotros, los hombres y mujeres que preferimos que Dios no nos moleste con sus exigencias.

Nos ha creado, y preferimos escapar de Su paternidad creadora, haciendo lo que mejor nos parece.

No tenemos, por tanto, nada que decirle… Nada que reprocharle…

Él nos ha dado miles de oportunidades de vivir, lo que hagamos con nuestra existencia, será lo que cosecharemos.

Quizá no sea este el final que hubieras preferido para un escrito. A veces el autor se “ramifica” (cuánto más en un blog y a las 0:00 horas). Pero, ¿será que Alguien quiere decirte algo?

Un abrazo,

Raimundo.

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Claves de interpretación bíblica


Ray
Mientras leés este mensaje, tené en cuenta que te sigo observando…

Hace muuuuuuchos años, alguien me recomendó este libro, de un autor apellidado “De La Fuente” y que realmente me hizo pensar paso a paso las lecturas que iba realizando en el Gran Libro de la vida cristiana que Dios nos ha dejado como manual para aprender a caminar dentro de los locos parámetros de este mundo.

Es un libro sencillo, pero profundo. Marca las diferencias entre un libro y otro; nos alerta sobre aquellos aspectos que muchos no toman en cuenta (aún siervos de Dios) y que en muchas oportunidades han llevado a las ovejas a pastos secos, poco alimenticios y algunas veces hasta mortalmente venenosos.

¿Qué explica este libro? Simplemente que para comprender lo que Dios quiere decir a través de los distintos libros que componen toda la biblia, es necesario tener en cuenta los aspectos allí mencionados.

Muchas veces, la “revelación” de un pasaje no es más que una mera “sensación” de deseo de que Dios al fin nos diga o revele algo novedoso para compartir con nuestras ovejas.

El mensaje del evangelio (y su poder) están en infinidad de ministerios tapados por las necesidades de ofrecer mayores actividades sociales para entretener a los asistentes; en adornar con diseños ostentosos lo que no permiten que el Espíritu Santo adorne…; en albergar cada vez mayor cantidad de almas… aún a costa de perder las que se tienen.

El Señor nos ha llamado a predicar el Evangelio del Reino.

Cuantas cosas puedan adornar este mensaje… serán inútiles. El mensaje es uno. Quienes pueden variar en cantidad son los mensajeros. Las formas pueden ser distintas, pero el mensaje debe llegar certero.

La liviandad, las promesas muchas veces incumplidas, las ofertas a mansalva, sólo logran que el mundo descrea de la verdadera raíz del mensaje cristiano. Más aún, cuando el ejemplo que algunos dan es pésimo. Arengan a los cristianos con frases como “Hay ángeles que te cuidan”, pero se retiran y casi conviven con guardias de seguridad por doquier.

Hace poco escuché la siguiente frase de un ser humano. Un hombre. Un alma. Dijo: “El templo se ha convertido en una comisaría”. No porque tuviera temor. Sino porque realmente daba esa imagen tal lugar. Para entrar era necesario (casi) mostrar identificación…

Jesús predicó en el monte. Realmente los ángeles lo servían. No permitió a Pedro hacer uso de la violencia para su defensa. Tenía claro que cuantas cosas fueran necesario padecer por la voluntad de Dios, sería inútil evitarlas.

El apóstol Pablo, en una oportunidad, fue apedreado en Listra. Luego lo arrastraron hacia las afueras de la ciudad, y lo dejaron allí, porque creían que estaba muerto. (Tal era la imagen y la sensación que tenían de él, de cómo había quedado por la arrojada de piedras). ¿Qué hizo Pablo? Tan pronto como logró ponerse en pie, volvió a entrar en la ciudad que lo había rechazado y continuó su labor. La fortaleza que poseía era sobrehumana, sobrenatural, venía de Dios mismo, que le decía a su corazón: “Regresa, porque aún no he terminado de hablarles”.

Esteban, lleno del Espíritu Santo alzó los ojos al cielo y mientras veía la Gloria de Dios, gritó lo que estaba observando. Esa imagen no podía ser opacada por la lluvia de piedras que el grupo de religiosos de la época le arrojaba, con furia, crujiendo los dientes contra él… porque entendían que era inútil intentar callarlo, era necesario matarlo: el único modo humanamente posible de detenerlo.

Pues bien. Muchos pueden agitar una biblia y gritar sus “verdades” a medias, teñidas de colores para asombrar los oídos. Pero el que verdaderamente quiera oír: OYE !

Raimundo
©2006

Siempre estoy mirando qué ocurre en mi sitio…


PROFERAY TE ESTA MIRANDO

Siempre estoy mirando qué es lo que está ocurriendo en el sitio, porque no quiero perderme nada…

¿Estás de acuerdo?

Cómo surgió la idea de planchar la ropa.


¿De dónde viene la costumbre de plancharnos la ropa?

¿Acaso hay alguna norma que no conocemos y que nos obligue a tener siempre lisas sus prendas?

¿Qué ocurriría si se nos ocurre salir a la calle cada día con la ropa perfectamente limpia (porque no se trata de ser “sucio”) pero con todas sus líneas borradas por las arrugas?

¿Se puede decir que estamos en falta?

Para ello, es esta explicación sobre el por qué debemos plancharnos la ropa. Cómo comenzó esta tradición y qué consecuencias le espera al que faltare en su cumplimiento.

Comencemos con un breve pantallazo acerca de un elemento que (al igual que el reloj de pulsera) se ha convertido en algo esencial en la vida de la gente… La plancha de ropa.

Definición: Electrodoméstico que sirve para planchar, es decir, alisar la ropa quitándole las arrugas por motivos estéticos.

La plancha trabaja aflojando los vínculos entre las cadenas largas de moléculas de polímero que existen en las fibras del material. [¿Alguien entendió algo?]

Mientras las moléculas están calientes las fibras se estiran por el peso de la plancha y mantienen su nueva forma cuando se enfrían. Algunos materiales como algodón, requieren el añadido de agua para aflojar los lazos intermoleculares. Muchos materiales modernos (desarrollados en el siglo XX) se anuncian como que no necesitan planchado o muy poco.

Historia de la Plancha

(Vea al final de este texto, mi humilde comentario sobre la verdadera historia de la plancha…)

En el siglo IV a.C., los griegos utilizaban una especie de barra de hierro cilíndrica que pasaban sobre las prendas tras haber sido calentada. En China se utilizaron sartenes de metal rellenas de carbón para alisar prendas en el siglo I d.C. Mucho más tarde, en el siglo X, los vikingos utilizaban una pieza en forma de hongo invertido que pasaban sobre la ropa húmeda. Desde el siglo XVII, se empezaron a utilizar en Europa gruesos bloques de hierro en forma de delta que se calentaban al fuego. Un diseño posterior consistía en una caja de hierro que podía llenarse con carbón caliente que debía ser aireado periódicamente por medio de un fuelle. Este tipo estuvo a la venta en EEUU hasta al menos 1902.

En el mundo industrializado, estos diseños serían superados por la plancha eléctrica, que utiliza calor generado por una resistencia a partir de una corriente eléctrica. La base caliente ya no se fabrica en hierro sino en aluminio que es más ligero. El elemento calorífico está controlado por un termostato que cambia la corriente on y off para mantener la temperatura seleccionada.

El invento de la plancha eléctrica con resistencia se atribuye a Henry W. Seeley de Nueva York en 1882. En el mismo año una plancha calentada por un arco de carbón fue presentada en Francia pero era demasiado peligrosa para prosperar. El primer control eléctrico por termostato apareció en los años 20 del pasado siglo.

La plancha de vapor se comercializó a mediados de los años 20 del siglo pasado. Su objetivo era humedecer la ropa para facilitar su planchado a la vez que se evitaba el riesgo de quemaduras. La primera plancha tan sólo tenía un orificio de salida pero en los años 40 comenzaron a venderse planchas con dos, cuatro y muchos más ya que se utilizó como una estrategia de marketing por parte de los fabricantes.

Las planchas más modernas
Las planchas modernas que se venden a los consumidores tienen algunas o todas las siguientes prestaciones (dependiendo de su precio):

Impulsión de vapor a las prendas durante el proceso de planchado;
Un depósito de agua dentro de la plancha (utilizado para generar vapor);
Un indicador que muestra la cantidad de agua que queda en el depósito;
Un termostado que asegura el mantenimiento constante de la temperatura;
Plataforma lateral en la plancha para mantenerla vertical de modo que la parte caliente no entre en contacto con las prendas o la tabla;
Un dial de control de temperatura que muestra las posibilidades de temperatura, generalmente mostrando tipos de prenda en lugar de grados de temperatura;
Dispositivo de vapor constante – envía vapor de forma regular a las prendas;
Dispositivo de control de cable – el punto en que el cable se junta a la plancha tiene un muelle para alejarlo de la vía de planchado en el momento en que se baja la plancha (previene incendios, es más conveniente, etc.)
Dispositivo de golpe de vapor – lanza un golpe de vapor a la prenda cuando el usuario aprieta un botón;
(Dispositivo avanzado) Control a través del dial de la cantidad de vapor que se quiere emitir de manera constante;
(Dispositivo avanzado) Control anti-quemado – si la plancha se deja sobre las prendas durante mucho rato, se deconecta automáticamente para evitar incendios;
(Dispositivo avanzado) Control de ahorro de energía – si la plancha se deja sin uso durante varios (10-15) minutos, se apaga para ahorrar energía y evitar incendios.
Acaban de aparecer robots de planchado automático como Siemens Dressman (ver link debajo)

Notas de uso
Las planchas están ahora disponibles como un producto de consumo a precios accesibles.
La mayoría de los procesos de planchado se realizan sobre tablas de planchar.
Se han inventado prendas permanentemente lisas para evitar el trabajo de planchado. Para ello, se combina poliéster resistente a las arrugas con algodón respirable.
Los tintes generalmente utilizan prensas de vapor para planchar en lugar de las tradicionales planchas.
La prendas que se planchas más habitualmente son pantalones, faldas, blusas, camisas y camisetas.
Las prendas que NO se suelen planchas son ropa interior, calcetines, jerseys, sábanas y generalmente, prendas que no se muestran;
Las planchas ocasionan incendios y lesiones cada año debido a que son pesadas, muy calientes y en general, porque se utilizan sobre tablas poco estables que pueden caer sobre los niños;
Las planchas solían ser mucho más peligrosas debido al desilachado de los cables eléctricos; actualmente, son mucho más seguras.

Temperaturas seguras por materiales: Lino: 230°C//Triacetato: 200°C//Algodón: 204°C//Viscosa: 190°C// Lana: 148°C//Poliéster: 148°C//Seda: 148 °C//Acetato: 143°C//Acrílico: 135°C//Licra/Spandex: 135°C//Nailon 6.6: 135°C

Ahora bien… Sigo preguntándome lo mismo… ¿Será que es necesario plancharse la ropa? ¿Qué sucedería si deseara que mi estética fuera diferente de la que domina al resto de las personas?

Seguro que sería yo quien estaría caminando a “contramano” del resto, cuando en realidad estaría viviendo en una mayor armonía con la naturaleza… ¡En fin!

Ahora bien, quería decir algo respecto a la verdadera historia de la plancha y del planchado como costumbre estética.

Resulta que Mñul, (José Mñul) uno de los más modernos hombres de la prehistoria, evidenció en sus amaneceres más precoces un indiscutible apego a las formas, el diseño y el buen gusto.

Sus garrotes estaban adornados con plumas de pavorealosaurius carnívolus, un espécimen del cual no se encontró aún resto alguno, y del cual (los más escépticos) dudan de su veradero pasar por estas llanuras…

Josecito, tenía ese precario y tosco modo de pararse de espaldas a las fogatas, (a falta de farol) lo que le acarreó más de un disgusto, (cuando no, quemadura) que le impidió darnos más detalles de su historia, la cual nos llega mediante estos pinturas rupestres que evidencian su sentir, su experiencia y su incomodidad para usar el pincel hacia arriba.

Josecito y sus palotes...

En una oportunidad vió con dos de sus ambos ojos el modo en que un gran espécimen “saurio” (ignoro su raíz, no así su género), dar de un pisotón por terminada la vida de tres amigos que jugaban a un juego con piedrecillas muy similar al pool, con reglas de truco, geometría de ajedrez y sencillez de casita robada.

El nombre del mencionado juego será para siempre una incógnita, ya que lo acababan de inventar y nadie logró escuchar siquiera un quejido de estos tres verdaderos “gigantes” de la minusculatura.

Lo único que cabe resaltar de esta experiencia (que dejó a nuestro amigo Josecito sin aliento y esto es mucho decir, porque en aquellos entonces no existía Colgate, ni Kolynos, ni Cherry Lyptus, para darle una mano post-almuerzo) fue que quedó observando atónito el destacado acabado japonés de las prendas que vestían las ilustres víctimas.

No salía de su asombro, al ver tan elegantes líneas trazadas al azar por el pisotón de una fiera que ignoraba haber dado un “gran paso” hacia el futuro, dejando el precedente de la primer planchada de prendas de vestir de la historia.

José quería llorar la pérdida de sus amigos, pero más fuerte que esto era encontrarse con el descubrimiento de este elegante look.

José, de regreso en su cueva, tomó las pieles que conformaban su atuendo, y procedió a golpearlas contra el piso con dos grandes piedras, una en cada mano. Su esposa, absorta, lo miraba incrédula, pensando qué raro caso de Alzheimer se había apoderado de su marido, el cual (pensaba ella) había olvidado que la fiera que una vez ocupó esas pieles, ya no estaba viva. “Inútil sería” se dijo ella, “que mi esposo intente matar a la bestia que ya no existe”.

Josecito, al terminar su trabajo, se vistió y acodándose sobre el fémur de un Mamut, le dijo a su mujer… “¿Qué tul, nena?”

La esposa, tras un suspiro, cayó en sus brazos, embelezada por la belleza que le procuraban a José esos pliegues tan marcados en su atuendo.

José pensó… “este año mato mil”.

Y se dedicó a la caza.

Aquí termina, a falta de espacio, este verdadero documento de la historia, que estaba perdido, pero que logramos reconstruir para usted, que día a día, y segundo a segundo, se molestaba en pensar cuál sería el origen de tan magnífico instrumento llamado “PLANCHA”.

Sigo pensando en los años previos a este invento. En los garrotazos amorosos y las prendas de entre casa. ¡Cómo cambia nuestra cultura!

Yo no me resigno. Sigo pescando peces con una lanza y nadie puede robarme mi identidad indígena. Hau!