BRUCE OLSON y su misión a los inaccesibles indios Motilones.


Bruce Olson es un misionero diferente. Habitó entre los indios motilones de Colombia, durante diez años. Dios lo llamó siendo muy chico, aunque con dudas y temores obedeció.

Con treinta años y a pesar de haber terminado la universidad por correspondencia, realizó conferencias en las Naciones Unidas, almorzó con el presidente de los Estados Unidos, fue amigo de cuatro presidentes de Colombia; habla quince idiomas. Revistas de lingüística han publicado sus estudios y es el indiscutido pionero en la traducción, con el auxilio de la computadora, de idiomas de tribus indígenas.

Los motilones era una tribu que daba muerte a todo extraño que se internaba en su territorio, pero Dios tenía en precioso plan de salvación para ellos y a través de Bruce Olson lo haría.

La familia de Bruce Olson estaba compuesta por un papá de carácter fuerte, muy autoritario, y apegado a su iglesia; su mamá era una persona dedicada a su casa y a su familia; tenía un hermano más chico. Asistía a la iglesia luterana tradicional.

Tenía 14 años cuando comenzó a tener la inquietud de saber quien era “su” Dios. Una noche estaba muy mal, se sentía rechazado, tenía muchas dudas con respecto a si el Jesús que él leía en la Biblia podía actuar ahora como antes, si podría ayudarlo. Sintió la necesidad de hablar con Cristo, si bien lo había hecho seguido ahora le parecía que era diferente, lo hizo como si fuese su amigo, le pidió que lo cambiara, que le sacara todos los temores.

Estaba orando cuando sintió su presencia en el dormitorio, supo que lo estaba salvando, la paz estaba en su corazón, lo estaba cambiando. Fue en ese momento cuando tuvo la certeza de quien era su Dios personal.

Él tenía un amigo que se había cambiando de colegio y hacía un tiempo que no lo veía, después de su vivencia, éste lo visitó. Para su sorpresa también había tenido esa experiencia, pero asistía a la iglesia interdenominacional, así que decidió ir. Se maravilló, las reuniones eran diferentes, el pastor sí sabía quien era Jesús, la gente estaba con gozo, alabando con gritos y aplausos. Todo era extraño. Pero se sentía cómodo, Jesús estaba ahí.

Olson comenzó a ir a las dos iglesias, por eso tuvo muchas presiones, de parte de su padre, se burlaba de él y de esa iglesia. Muchas noches cuando volvía no le habría la puerta de la casa, y se tenia que ir a dormir a la casa de un compañero, en el frío invierno, con heladas tenía que recorrer la gran distancia que lo separaba de esta casa.

A los 16 años, la iglesia interdenominacional que asistía organizó una conferencia misionera. Todo era nuevo para él, en ella habló uno de los misioneros que había venido de Nueva Guinea. Al final de su charla hizo un llamado para todos aquellos que quisieran comprometerse con Cristo para que el mundo lo conozca.

A partir de ese momento tuvo sueños; sentía que Dios lo perseguía para ser misionero, pronto se esfumaron su anhelo de ser profesor en lengua y de obtener un doctorado en filosofía, dando paso a la idea de ir a países lejanos para hablarles de Dios a los salvajes, obviamente que sus padres no entendían nada de eso. Dios trató con él de una manera especial, sin darse cuenta comenzó a sentir compasión por los habitantes de Sudamérica.

Cuando tenía 19 años tomó un avión y se fue a Caracas, convenció a sus padres que era un país apto para sus estudios. Allí lo esperaría un misionero llamado Sanders, que solo conocía por medio de correspondencia. Al llegar no estaba esperándolo, estaba solo, no hablaba castellano, comenzó a deambular por las calles hasta que encontró un hotel donde pasaría la noche, se gastó casi todo el dinero que llevaba.

Al otro día mientras caminaba se le acercó un joven, que sabía algo de inglés, después de un rato de conversación lo invito a su casa. Descubrió que era inimaginable, para latinos responsables, permitir que una persona joven como él este solo. También creían que haciendo el bien a otros, alguno cuidarían a sus hijos cuando estén lejos del hogar. Mientras vivía con la numerosa familia, aprendió el idioma y las costumbres. Por intermedio de su nuevo amigo conoció a un medico que estaba contratado por el gobierno para atender a las tribus que vivían cerca del río Orinoco.

Estuvieron conversando un rato y viendo que estaba interesado en los indios el médico lo invitó a Olson para que lo acompañara durante un mes a entregar medicamentos y alimentos a la región del río. Trato de disimular su emoción y aceptó inmediatamente.

Después de varios días de ir un trecho por río y otro de a pie y de ver sólo vegetación. Llegaron a la aldea. Llegó hasta él el olor a excremento humano y nubes de moscas zumbando sobre la basura que estaba a pocos pasos de las chozas. El médico les aplicó inyecciones, les dio pastillas y trataba de explicarles de la mejor manera como mejorar las condiciones sanitarias.

Olson se quedó en la aldea, porque ahí estaba el misionero Sanders, pero al encontrarlo lo desalentó diciéndolo que si no era apoyado por una agencia misionera era imposible que se quedara, dando a entender que ellos no lo mantendrían, así que se quedó por poco tiempo.

El doctor lo llevó hasta el norte del río, a una aldea donde los indios no eran cristianos, eran muy amables y le permitieron que los acompañara a cazar, compartían su comida y hamacas con él. Conversando con ellos se dio cuenta que no querían ser cristianos porque les habían cambiado las costumbres a los indios que los habían aceptado, desde las vestimentas hasta cantar algo que ellos no entendían. Trato de explicarles como era el Dios verdadero, pero ellos tenían la imagen de los otros y no querían. De todas maneras se quedó con ellos tres semanas, lo trataban como a uno más.

Cuando regresaron, el doctor lo alojó en su casa, ahí conoció a los hijos de los misioneros. Al principio salían y se divertían juntos, pero cuando llegó una carta donde decía que lo habían excomulgado, porque se negó volver a Estados Unidos, para afiliarse a una agencia y esperar a que lo enviaran, lo dejaron solo y todos los misioneros de Venezuela lo despreciaron.

Se hospedo en la casa de un estudiante por un tiempo, porque después de las vacaciones tenía que ir a Caracas a retomar los estudios, y para no quedarse solo decidió irse también. No tenía dinero pero de todas formas reservó un pasaje en avión; estaba con su equipaje pensando que hacer, cuando el hermano del estudiante le entregó una carta, esta era de una familia amiga de Estados Unidos, en ella había un cheque, era el sostén que la iglesia le había prometido. Entonces pagó su pasaje, esta ayuda llegó justo en el preciso momento, Dios estaba desarrollando su plan.

Al llegar se hospedo en el hotel que ocupaban los estudiantes, se hizo de amigos, compartía una habitación con un integrante de la línea comunista. Pasaron diferentes situaciones, Olson, le hizo entender que necesitaba a Jesús, al principio se negó pero al tiempo comprendió y lo acepto.

No tenía dinero para pagar el alquiler ni para sustentarse, se lo pagaban los estudiantes, con quien compartía el hotel, pero esta situación lo hacía sentir incomodo. Le pregunto a Dios sobre esto, no había recibido ningún dinero, y no podía trabajar porque era visitante en Venezuela, pero no obtuvo respuesta.

En cierta oportunidad conoció a Miguel Nieto, jefe del Ministerio de Salud Pública, él estaba buscando a alguien que enseñara hablar ingles a unos estudiantes que se preparaban para asistir a la Universidad de Harvard, aceptó el trabajo con la condición que Nieto se haría responsable de la situación de visitante, en ese momento le pago el mes por adelantado. Olson estaba viendo como la provisión de Dios siempre llegaba a tiempo.

Como Nieto conocía las intenciones de Olson con respecto a los indios, un día hablando de ellos, le comentó que los motilones vivían entre el límite de Venezuela y Colombia, como los contactos que se habían hecho con ellos habían sido pocos no se sabía como era su aspecto, y mucho menos su cultura e idioma. Sabían que todo aquel que se aproximaba a su territorio lo mataban.

Quiso olvidarse, ocuparse de otras cosas, pero, había olvidado que Dios le hace la vida imposible al que no quiere colaborar con Él, perdió la capacidad de concentración o hacer cualquier otra cosa que no sea pensar en los motilones. Cierto día, cuando estaba sentado en una cafetería, alguien paso y dejo a su lado un diario, ahí había una nota que relataba la epidemia de sarampión que existía en la aldea de los motilones y como los estaba matando.

Entonces pensó “¿contra qué estaba luchado?¿porqué tanta resistencia? Si él había estudiado medicina tropical y podría ser de ayuda.

A la semana estaba en un micro hacia Machiques, una localidad al pie de los Andes. En el trayecto conversó con los pasajeros que le dieron información de los motilones y le aconsejaron que no se acerque porque terminaría muerto. Pero no les hacía caso, al fin, él había ya estado con algunos indios y eran muy amigables.

Al llegar compró una mula, la cargó con víveres y emprendió la marcha. Siguió un sendero, pero de repente se dio cuenta que ya no estaba, retrocedió, lo encontró, emprendió la marcha nuevamente, pero otra vez se encontró sin la senda; desorientado siguió adelante, pero solo encontró enredaderas, cansado pasó ahí la noche.

Al otro día tenía hambre quiso abrir una lata, pero se había olvidado el abrelatas, trato de romperla pero fue en vano, solo pudo beber el aceite. De todas maneras siguió viaje, los insectos le hacían la vida imposible, las lastimaduras que le habían provocado las matas espinosas se le estaban hinchando y esto le producía fiebre. Estaba cansado, molesto y frustrado porque no había visto ningún indio, pero siguió adelante.

Hasta que por fin vio un grupo de chozas, era una aldea indígena, Pronto se vio rodeado de indios, que le hablaban, pero no entendía el dialecto, lo tocaban, se reían. Cuando llego al centro de la aldea, salieron las mujeres a verlo, se reían y le hablaba, trató de decir algunas palabras que había aprendido pero tampoco lo entendían. ¿Cómo comunicarse? Pensó en tocar su flauta, ellos seguían el ritmo, y le pedían con señas que siguiera, así estuvo hasta las tres de la madrugada, luego cada uno se fue a su choza, a él lo llevaron donde dormían algunos hombres.

Al otro día le dieron un liquido asqueroso, pero tenía hambre así que lo tomó. Ninguno quería escuchar la música, así que se dedico a tratar de aprender su dialecto. Estaba tratando de repetir las palabras de un indio cuando sintió un fuerte golpe en la espalda, cayó al suelo y fue azotado con dos látigos, mientras le gritaban espantosamente. Lo llevaron a una choza, ahí se quedó quieto y atemo= rizado. Unas flechas comenzaron a penetrar por el techo, rozándolo, entraban sin fuerza, pero le producían moretones. Descansaban un rato y comenzaban otra vez, lastimándolo cada vez más.

Estaba tan atemorizado que necesitaba orar, vio a Jesús en la cruz muriendo por personas tan inmundas como él consideraba a estos indios, por eso oró entregando su vida, dándole todo, muriendo si era necesario si Él le permitía hablarles de su Hijo a los motilones.

Las flechas siguieron un rato más, hasta que definitivamente cesaron. No había razón para que= darse, el jefe le había demostrado que no lo quería ahí. Emprendió su camino, y un anciano lo llamó para mostrarle una criatura enferma, lo estaba mirando cuando se vio rodeado de otras criaturas en igual condición. Como tenía algunos antibióticos les dio media dosis a cada uno, oró pidiendo a Dios que los curara ya que la dosis era mínima. Recién al día siguiente hubo resultados, uno de los niños comenzó a sentirse bien. Al ver eso el jefe comprendió que quería ayudarlos y cambió de actitud.

Su estadía se prolongó por más de cuatro meses, en ese tiempo aprendió el idioma y comprobó que no eran los motilones, ellos se hacían llamar yukos.

Consideró que ya estaba todo hecho así que decidió volver a la civilización, estaba feliz de dejar todo eso, la comida siempre igual y espantosa, los días aburridos. Tomó su mula y emprendió el camino, pero al llegar a cierta distancia la mula retrocedió y lo tiró, cayó pesadamente desgarrán= dose el hombro, la mula se escapo hacía la aldea. Olson no quería volver, pero la civilización estaba lejos, no tuvo opción. Pesadamente se dirigió a la ladea, cuando llegó los indios al verlo se rieron.

Se restableció y emprendió nuevamente el camino, pero otra vez la mula lo tiró, pero esta vez lo pateo fuertemente en la cara, así sangrando y dolorido tuvo que volver a la aldea. Esta vez fue diferente, se dio cuenta que era el plan de Dios que volviera. Los indios no se rieron, el recibimiento no fue igual, el jefe al verlo tan mal herido, lo alzó y lo llevó hasta la choza. Paso una semana hasta sentirse mejor, en todo ese tiempo lo cuidaron como si fuera uno de ellos.

Si bien la convivencia había cambiado, todavía sufría de disentería y aun perdía sangre con la materia fecal. Hizo progresos con el idioma, muy pronto pudo hablar razonablemente bien. Eso lo ayudo muchísimo y mientras más los comprendía más quería ayudarlos.

Pero todavía quería ir a los motilones, si bien ya no los podría ayudar con la epidemia, debido al tiempo transcurrido, pero esto no significaba que no debería ir.

Buscó información entre los yukos, sobre los motilones, ellos los llamaban el “pueblo del petróleo”, ya que en la tierra donde vivían había mucho petróleo, pero no querían acompañarlo, porque los matarían, posiblemente lo harían los yukos del sur.

Esta vez se fue sin problemas, era la decisión de Dios que abandonara a los yukos. A partir de ese momento fue recorriendo de tribu en tribu aprendiendo los diferentes dialectos, buscando quien lo acompañara, sin lograrlo todavía.

Por fin después de recorrer encontró a un joven que a cambio de un cierre relámpago (a ellos les gustaban las cosas brillantes) lo acompañaría hasta la aldea de los motilones.

Pasaron varios días a través de la selva tropical, descansando apenas. Los árboles crecían en tal profusión que rara vez podían ver el sol. Los ríos constituían un gran problema, el terreno era pantanoso. Al séptimo día de haber iniciado el viaje, todos caminaban sin decir palabra. De pronto los yukos se quedaron quietos, escuchando, y luego en un solo movimiento todos comenzaron a correr. Olson quería hacer lo mismo pero se enredo entre unas llanas, de pronto sintió una puntada en una pierna y vio que lo atravesaba una flecha, quiso pararse pero se vio rodeado de hombres con arcos y flechas apuntándolo. Al ver esto grito en el dialecto yuko, en castellano y en latín, los minutos parecían interminables. De pronto se acercó uno, le quitó la flecha y le apunto para que se levantara. La marcha a la aldea duró tres horas.

Cuando llegó vio como una inmensa colmena de 15 mts. Lo introdujeron y lo dejaron ahí. De la herida supuraba pus, la cadera estaba hinchada y los ganglios de las axilas estaban tan hinchados que no podía bajar los brazos. Así paso los días afiebrado, sin comer y su diarrea seguía.

Estaba terriblemente hambriento, la cadera le dolía hasta los huesos, todo daba vueltas. Comenzó a llorar, y oró como hacía mucho no oraba. Dios en ese momento lo reconfortó. Le hizo saber que estaba haciendo lo que Él quería que hiciera.

Cierto día se le acercó un chico que le ofreció larvas para comer, dudó pero las comió, inesperadamente así como entraron, salieron. Al rato le ofreció pescado ahumado, lo comió y esta vez el estómago lo soportó. Cuando podía permanecer despierto veía como las mujeres se ocupaban de sus tareas. Un hombre tomó la determinación de protegerlo. Cada vez que él llegaba todos se hacían a un lado. Tenía una risa estruendosa y característica. Cuando volvía de cazar, era él el me le daba de comer, se acercaba y le decía algo. Así paso un mes, apenas podía moverse, pero un día supo que debía irse, Dios así lo quería.

Esa noche silenciosamente, se levanto temblando un poco debido al mareo. Llego hasta la puerta, sin que nadie se diera cuenta, con un poco de miedo se dirigió al sendero que lo llevaba a las montañas.

Se internó en la selva encontró un río donde limpió la herida, buscó algo para comer pero solo encontró plantas venenosas. Caminó por cuatro días, ardía en fiebre, los pies los tenía hinchados de trepar por las piedras filosas, el estómago le dolía de hambre, estaba cerca de un arroyo tiritaba de fiebre. De pronto vio algo que se movía en el agua, lo agarró era un racimo de bananas maduras. Eso lo hizo recobrar fuerzas y siguió hasta la cima, ahí no divisó nada más que árboles, se dejó caer.

Meditó sobre las bananas y consideró que Dios no lo había abandonado, le proveía en el momento que lo necesitaba, así que pesadamente se incorporó y siguió con la certeza de que encontraría alguien. En la distancia vio que algo se movía, eran dos hombres hachando un árbol, desesperadamente les gritó.

Estos hombres lo llevaron a la casa, le dieron alimento, lo curaron y para su sorpresa estaba en Colombia. Poco a poco recobró las fuerzas y con el escaso dinero que había podido guardar en el tiempo que pasó en la selva, pudo comprar un pasaje que lo dejaría a mitad de viaje a Bogotá.

En el trayecto subieron unos soldados que buscaban a unos comunistas y como él no tenía documentos lo detuvieron para llevarlo a Bogotá y le dieron comida. Dios seguía obrando porque sin dinero comía y era llevado al lugar que quería ir.

Luego de varios interrogatorios, el jefe encargado del departamento de indios, creyó que había estado con los yukos, pero no podía comprobar que había estado con los motilones, de todas maneras se responsabilizó por él para que pudiera obtener documentos y también le dio dinero.

Vivió con un matrimonio norteamericano, paseaba por Bogotá y cada vez se sentía con más fuerzas. Se preguntaba porque debía volver y como haría para realizar la obra, pero le dijo a Dios que se lo dejaba en sus manos, que cuando quisiera pondría los medios para volver.

Y así fue, un día conversando con el gerente general de la compañía donde trabajaba el matrimonio, sobre los indios, le ofreció llevarlo hasta una zona cercana, ya que un avión iba a ir al día siguiente. Acepto rápidamente era la señal que esperaba, recordó su oración.

Acampó a las orillas de un arroyo y espero a que los motilones lo encontraran. Esta vez las provisiones eran suficiente como para mas de una semana, llevaba una lona plástica para protegerse de la lluvia y tres libros.

Había puesto en diferentes sitios “regalos”, para saber si ellos aparecían. Los revisaba todos los días, pero nada habían tocado. Pasó una semana y otra más, comenzó a impacientarse.

Después de dos meses los “regalos” habían desaparecido y fueron reemplazados por un arco y una flecha, estaban dispuestos a intercambiar regalos. Decidió quedarse cerca para verlos, mientras pescaba, cuando terminó, ya se los habían llevado y dejaron cuatro flechas clavadas, señal de advertencia de los motilones. Pero no iba a irse ahora, Se arrodillo y oró, colocó las flechas tiradas y sobre ellas colocó más regalos.

Se dirigió hacia su campamento, escuchó que lo seguían, miro hacia la selva pero no vio nada. Les gritó algo que creía que en su dialecto significaba “venga”, después descubrió que no era así. Al escuchar eso los motilones corrieron bruscamente.

Olson corrió enojado, entre las matas y llanas, había desperdiciado el encuentro, ya no volverían. Enojado tomó el hacha y comenzó a hachar un árbol para hacerse una balsa y así irse flotando por el río, luego hacho otro y otro.

En ese momento alzó la vista y ahí estaban seis motilones apuntándolo con sus arcos y flechas, se escondió, tiró el hacha y salió con las manos abiertas para que supieran que no tenia armas. Aflojaron la tensión de los arcos, se le acerco uno. Olson le sonrió con la esperanza de que lo reconociera, ya que él era el motilón que lo había protegido y alimentado, le devolvió la sonrisa, les hablo a los otros y bajaron los arcos.

Cuando llegó al hogar comunitario causó gran conmoción, todos se acercaron, lo tocaban, les extrañaba el vello de los brazos y piernas, ellos eran lampiños. Tiraban de su camisa y de los pantalones, para averiguar si era parte del cuerpo. Ellos se reían mientras lo hacían, dolía todos los tirones pero comenzó a reírse con ellos.

Esa noche le dieron de comer y una hamaca para dormir. En la noche escuchaba el silbante idioma de los motilones, pronto los entendería……

Pasaron muchas cosas, algunas agradables otras no tanto. Él encontró el amigo hermano que necesitaba, y a la vez murió a causa de Cristo. Toda la tribu conoció y aceptó a Jesús en sus corazones, tradujo el Nuevo Testamento en el dialecto motilón…

Una de las cosas que rescato es que Bruce Olson a pesar de no seguir con los reglamentos establecidos por la iglesia, realizó la tarea que le fue encomendada. Dios obra de manera diferente y maravillosa.

Posiblemente muchos deban depender de una organización que los apoye, y quizás sea conveniente, la tarea sea más fácil y rápida… pero en definitiva es Dios quien decide como y cuando se hace. Sólo hay que escuchar que nos dice a cada uno.

He aquí varias porciones del libro “POR ESTA CRUZ TE MATARÉ”, un documento sin precedentes en lo que respecta a las misiones.

Proezas de la fe

Las leyendas motilonas hablaban de un hombre alto con cabello amarillo, el cual vendría y les haría salir a Dios desde el tallo de un bananero. Bruce Olson presentía que él estaba en el centro de esas profecías. Pero, ¿cómo habría de compartirles los misterios de la fe verdadera en términos que ellos pudiesen comprender? Más bien, ¿cómo se las arreglaría Dios para revelarse en Jesús a esa tribu ancestral e indómita? He aquí la extraña forma como Dios lo hizo.

El canto del motilón

Se corría la voz que jamás un hombre blanco había salido vivo del territorio de los motilones, uno de los pueblos aborígenes más enigmáticos y peligrosos de Colombia. Sin embargo, en 1966, se cumplían ya cuatro años que Bruce Olson –un estadounidense de 25 años de edad– vivía como uno más entre ellos. Hacía seis años que Olson había iniciado la gran aventura de su vida dejando su casa paterna con unos pocos dólares en el bolsillo, con un destino incierto, pero con un fuerte llamamiento a evangelizar alguna tribu pagana de Sudamérica.

Pero, aunque tras esos cuatro años de convivir con los motilones Olson podía sentirse satisfecho de la ayuda entregada en cuanto a crear hábitos de higiene y salud, él sabía que lo que más necesitaban era conocer a Jesús. ¿Cómo hacer para mostrárselo tal cual era, salvando las grandes diferencias culturales?

A esta altura conocía demasiado sobre las creencias de los motilones, y sabía que para ellos no tendría ningún sentido lo que él pudiera decirles sobre Jesucristo. Tendría que ser el propio Jesucristo quien lo hiciera. Así que un día oró de la siguiente manera: “Oh, Jesús, esta gente te necesita. Muéstrate a ellos. Quítame del camino y háblales en su propio idioma para que puedan verte tal como eres. Oh, Jesús, hazte un motilón.”

Muy pronto llegaría la oportunidad de hacerlo.

El tallo bananero de Dios

Un día iba llegando Olson y tres motilones –uno de ellos era su amigo, Bobarishora (Bobby)– al hogar comunitario en medio de la selva, cuando escucharon alaridos desgarradores. Olson nunca había oído llorar a los motilones de esa manera, pues no eran expresivos. Preguntó a sus compañeros qué podría ser, pero ellos bajaron la vista y dijeron que no había nada que pudieran hacer.

Olson decidió ir él mismo a investigar: Eran sólo dos hombres los que hacían el alboroto. Uno de ellos estaba parado frente a un pozo de dos metros de hondo que había cavado, y gritaba con desesperación:

— Dios, Dios, sal de este agujero.

El otro estaba encaramado en lo alto de un árbol, y gritaba:

— ¡Dios, Dios, ven desde el horizonte!

Aunque el espectáculo era casi cómico, Olson percibió que no era para la risa. Uno de sus acompañantes le explicó que el hermano del hombre junto al pozo había muerto muy lejos de su hogar. Lo mordió una víbora venenosa y murió antes de poderlo trasladar. Y eso significaba, de acuerdo a sus creencias, que su idioma, su espíritu y su vida nunca podrían alcanzar a Dios más allá del horizonte. Ahora, el hombre clamaba a Dios pidiéndole que le devolviera la vida a su hermano.

La desolación y la desesperanza tiñeron todo el ambiente. En ese momento, Olson entendió que Dios le había traído hasta aquí para que les dijera dónde podían hallarlo. Así que oró intensamente en su interior.

Al verlos, el hombre del pozo dejó de gritar y se acercó a ellos:

— Es inútil –dijo– Nos engañaron.

— ¿Por qué dices eso? – le preguntó Olson.

El hombre le refirió la historia de un falso profeta que los había apartado de Dios.

— No conocemos más a Dios – agregó en voz baja.

Olson vio el desconsuelo de ese hombre y recordó el día en que Cristo había entrado en su vida, varios años atrás. Dios le había traído la paz y le había dado un claro sentido y propósito a su vida.
Aquí estaban ahora estos motilones en la búsqueda de Dios. ¿Cómo explicarles cosas como la gracia, el sacrificio y la encarnación? Podía contarles una historia sencilla y comprenderían. Pero, ¿cómo comunicarles estas verdades espirituales?

En eso, el hombre que estaba en el árbol bajó y se les unió. Les recordó la leyenda sobre el profeta que llegaría portando tallos de bananero, y de cómo Dios saldría de uno de esos tallos. Olson pidió que le explicasen.

Bobby caminó hacia un bananero que crecía cerca, cortó un pedazo y lo arrojó a sus pies.

— De un tallo parecido a éste puede salir Dios – le dijo.

Uno de los motilones lo levantó y le dio un golpe con un machete, cortándolo accidentalmente por la mitad. Una de las mitades quedó parada mientras que la otra mitad cayó. Algunas hojas, que todavía estaban dentro del tallo, esperando desarrollarse y salir, se desholle-jaron. Al quedar así en la base del tallo, semejaban las páginas de un libro.

De pronto una palabra estalló en la mente de Olson: ¡Libro! ¡Libro!

Abrió su mochila, sacó su Biblia y la abrió. Hojeando sus páginas se la mostró a los hombres y señaló las hojas del tallo bananero. Les dijo que ese era el tallo bananero de Dios.

Uno de los motilones le arrebató la Biblia de la mano y comenzó a arrancarle las hojas y a metérselas en la boca. Creyó que si las ingería, se metería a Dios adentro.

¿Cómo les explicaría ahora el evangelio?

Una metáfora de la encarnación

De pronto recordó una de las leyendas de ellos sobre un hombre que se transformó en hormiga.
Según la leyenda, cierta vez estaba un motilón sentado en un sendero luego de una partida de caza, observando a unas hormigas que trataban de construir un buen hogar. Trató de ayudarles, pero debido a su enorme tamaño y al hecho de ser un desconocido, las hormigas se asustaron y huyeron. Entonces él, milagrosamente, se transformó en hormiga. Vivió con ellas y luego le dispensaron su confianza.
Un día les dijo que en realidad no era hormiga, sino un motilón, y que en cierta oportunidad, siendo un hombre, había querido ayudarles a mejorar su casa pero que ellas se habían asustado. Las hormigas se rieron de él porque no se parecía en nada a ese terrorífico ser que las había asustado. Pero en ese preciso instante volvió a ser un motilón y comenzó a ayudarles a construir su vivienda. Esta vez las hormigas lo aceptaron sin temor.

Olson usó la palabra que significaba “transformarse en hormiga” para explicar la encarnación.

— Dios se ha encarnado en un hombre – les dijo.

El anuncio dejó a los motilones boquiabiertos. Se hizo un silencio tenso y sobrecogedor.

— ¿Por dónde caminó? – preguntó uno de ellos con un susurro.

Según la creencia común, cada motilón tiene su propio y particular sendero; por tanto, si se quiere encontrar a Dios hay que caminar en su sendero.

— Jesucristo es Dios hecho hombre – les contestó. Él puede mostrarles el sendero de Dios.

Una mirada de asombro, casi de temor, se pintó en sus rostros. El hombre del agujero le dijo:

—Muéstranos a Cristo.

Olson buscó una respuesta adecuada.

— Ustedes mataron a Cristo – les dijo. Ustedes destruyeron a Dios.

Sus ojos se agrandaron. ¿Que yo maté a Cristo? ¿Cómo lo hice? ¿Y cómo Dios puede ser matado?

Una metáfora de la redención

— ¿Cómo hacen el mal, la muerte y el engaño para imponer su poder sobre los motilones? – les preguntó Olson.

— Por medio de los oídos – contestó Bobby. Para los motilones el idioma es de trascendental importancia. Si un idioma maligno se obtiene por los oídos, significa la muerte.

Olson les recordó cómo ellos, después de cazar jabalíes, el jefe de la partida cuerea al animal y coloca la piel sobre su cabeza para cubrir sus oídos y mantener alejados a los espíritus malignos de la selva.

— Jesucristo fue asesinado – les dijo –. Pero de la misma manera que vuestro jefe cubre su cabeza con la piel para esconder sus oídos, así Jesús cuando murió, colocó su sangre sobre el engaño (o “pecado”) de ustedes, y lo esconde de la vista de Dios.

Ellos estaban entendiendo el mensaje.

Luego le dijo que Jesús fue enterrado. Entonces, una ola de tristeza los cubrió. La idea de que Dios estaba muerto y de que ellos estaban perdidos los hizo llorar y sollozar. (Era la primera vez que el misionero veía llorar a un motilón). Olson abrió su Biblia y les dijo:

— La Biblia dice que Jesús vivió después de haber muerto y está vivo hoy.

Uno de ellos le arrebató la Biblia y la llevó a su oído.

— No oigo nada – dijo.

— La Biblia no cambia en su modo de hablar. Es como esos papeles donde yo escribo lo que ustedes dicen. Dicen lo mismo todos los días. La Biblia dice que Jesús resucitó. Es el tallo bananero de Dios.

— Nunca nadie ha vuelto de los muertos en toda la historia motilona – dijo.

— Ya lo sé, pero Jesús lo hizo. Es la prueba de que realmente es el Hijo de Dios.

Esa noche Olson oró a Dios poniendo su confianza en la promesa de que la Palabra de Dios no volvería vacía.

Atando la hamaca a Jesús

Otra noche Bobby comenzó a interrogar a Olson. Estaban sentados alrededor del fuego.

— ¿Cómo puedo hacer para caminar en la senda de Jesús? Ningún motilón lo ha hecho jamás. Es algo nuevo. No hay ningún motilón que pueda explicarlo.

— Bobby, ¿recuerdas la primera vez que asistí a vuestra Fiesta de las Flechas, cómo yo tenía miedo de trepar a las hamacas para cantar (según vuestra tradición), porque colgaban a tanta altura y creía que pudieran cortarse las sogas, y te dije que cantaría solamente si podía tener un pie en la hamaca y el otro pie en el suelo?

— Sí, Bruchko —así le decían a Olson– lo recuerdo.

— ¿Y qué me dijiste en esa ocasión?

Bobby se rió.

— Te dije que tenías que tener ambos pies en la hamaca, porque “tenías que estar suspendido”.

— Exactamente. Tienes que estar suspendido. Así es que cuando sigues a Jesús nadie puede decirte cómo caminar en su senda. Solamente Jesús puede hacerlo. Pero para averiguarlo tienes que atar las sogas de tu hamaca a Jesús, y quedar suspendido en Dios.

Al día siguiente le dijo:

— Bruchko, quiero atar las sogas de mi hamaca a Jesucristo. ¿Cómo puedo hacerlo? No lo puedo ver ni tocar.

— Tú les has hablado a los espíritus, ¿verdad? – le preguntó Olson.

— Oh, sí, ahora veo.

Al otro día apareció con una amplia sonrisa en su cara.

— Bruchko, he atado las sogas de mi hamaca a Jesús. Ahora hablo un nuevo idioma.

— ¿Has aprendido algunas palabras del castellano que yo hablo? – le preguntó Olson.

Bobby se rió, con risa cristalina y dulce, y le dijo:

— No, Bruchko, hablo un nuevo lenguaje.

Olson comprendió. Para un motilón el idioma es vida. Si Bobby había adquirido una nueva vida, poseía un nuevo idioma.

Olson estaba emocionado. Ahora su amigo era también su hermano en Cristo.

— ¡Jesucristo ha resucitado de los muertos! – gritó Bobby. Su voz se hizo oír en lo profundo de la selva

— ¡Ha transitado nuestros senderos! ¡Hallé a Jesús!

Una predicación no tradicional

Bruce Olson hubiese deseado que Bobby compartiera su fe con todos los motilones a la manera religiosa, la única que él conocía. Sin embargo, Dios hizo las cosas a la manera motilona.

Se corrió la voz que habría de realizarse otro Festival de las Flechas. Cundió el entusiasmo, porque el Festival era la única ocasión en que todos los motilones se reunían. Allí se establecerían pactos, habría intercambio de flechas y competencia de cantos. Treparían a sus hamacas y cantarían –a la manera de los poetas griegos de la antigüedad o de los juglares medievales– hasta que les diera la voz, relatando leyendas, historias y noticias de sucesos recientes. Con frecuencia sus cantos tenían una duración de diez o doce horas ininterrumpidas sin darse tiempo para comer, tomar agua o descansar.

Desde hacía un tiempo, la gente miraba a Bobby de manera diferente. Se lo miraba con respeto y con alguna dosis de curiosidad. Un viejo jefe, Adjibacbayra, demostró un interés especial por Bobby. El primer día del Festival le desafió a una canción. A Bobby le gustó la idea y aceptó de inmediato. Ambos treparon y se metieron en una sola hamaca a más de seis metros de altura –como era su costumbre– y comenzaron a hamacarse. Bobby cantó primero y Adjibacbayra lo imitó repitiendo frase por frase. También cantaban otros hombres que se habían concertado.

La canción de Bobby tenía por tema la forma en que fueron engañados los motilones y por ello perdieron el sendero de Dios. Relató de qué manera conocieron a Dios, y cómo luego la codicia los hizo seguir a un falso profeta. A continuación comenzó a cantar sobre Jesús. Al hacerlo, todos se callaron para poder escuchar.

— Jesucristo se encarnó en el hombre –cantó Bobby–. Ha transitado nuestros senderos. Él es Dios, y sin embargo, podemos conocerlo.

Un silencio absoluto reinó en el hogar, con la excepción del canto plañidero de Bobby repetido por Adjibacbayra.

Pero Olson estaba sufriendo. Todo eso le parecía tan pagano. La melodía, entonada en una rara clave menor, semejaba la música de los médicos brujos. Pensaba que era “degradante” para el evangelio. Sin embargo, cuando miró a la gente que le rodeaba, comprobó que escuchaban como si sus vidas dependieran de ello. Bobby les estaba entregando una verdad espiritual a través del canto.

La canción se prolongó por catorce horas. No decayó el interés en ningún instante. Oscureció, y se encendieron los fuegos. Por fin, bajaron, agotados, de sus hamacas.

Adjibacbayra le dijo a Bobby:

— Nos has comunicado cosas verdaderamente nuevas. Yo también quiero estar suspendido en Jesús. Quiero cubrir mi engaño con su sangre.

Esa noche se desencadenó una revolución espiritual entre la gente. Nadie rechazó las noticias sobre Jesús. Todos querían que los llevara más allá del horizonte. Hubo un júbilo tremendo. A veces se hacía un silencio y hablaban entre ellos formando pequeños corrillos. Y en otras ocasiones el gozo se manifestaba en forma de canciones espontáneas. Y ello se prolongó hasta bien entrada la noche.

Las palabras que cantó Bobby fueron repetidas en otros Festivales de las Flechas, en diversas comunidades motilonas, donde fueron también gozosamente aceptadas. La vida del pueblo feroz e inexpugnable comenzaría a experimentar uno de los cambios más asombrosos de que se tenga memoria en pueblo alguno.

Dios les había hablado. Había hablado en el idioma motilón, y por medio de la cultura motilona, prescindiendo absolutamente del misionero “gringo” y de todo su trasfondo cultural.

Fuentes:
“Por esta cruz te mataré” de Bruce Olson, Edit. Vida, 1973, y http://www.bruceolson.com.

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35 comentarios

  1. El siguiente relato trata de un niño bari, que olson encontro en la selva quien habìa quedado huerfano de padre y madre a la edad de 5 años.

    Mi papà muriò por mordedura de culebra y mi mamà por enfermedad, dejàndome huèrfano de cuatro o cinco años de edad. Como rara vez una familìa bari (motilona) acepta al hijo ajeno, la indiferencia de los de mi raza me habrìa condenado a morir de hambre. De no haber sido porque Yado (Olson), un adulto que habìa recogido antes a otros niños como yo, me acogio a mi tambièn. La familìa era numerosa, porque ademàs de niños èl “Yado” se encargaba de cuidar tambièn a cuanto animal traìan herido que no servìa para comer.

    Mis primeros recuerdos me hacen enrojecer de verguenza, yo dormìa con Yado, porque, por mi corta edad, no habia merecido todavìa el honor de tener mi propia hamaca, Yado hacìa las veces de padre y madre para mì. Nunca dijo una palabra, pero sè que èl siempre amanecìa mojado, como si hubiera atravezado el rìo. ¡ Yo no podìa evitarlo!, nada sabìa entonces del arte de contener la vejiga mientras uno duerme.

    Para un guerrero barì no es una deshonra cuidar niños. Entre nosotros, demostrar ternura o tener que cocinar son facetas normales de la vida, que un hombre asume con naturalidad. Cuentan mis mayores que TAYGDA YADO (papà amanecer) o Bruce Olson, se sentìa muy honrado cuando nuestro cacique salìa de pesquerìa con su esposa y mientras tanto le dejaban al cuidado de su hijo, un bebè de pocos meses de nacido. Esa responsabilidad denotaba confianza y era un gesto expresivo del afecto que sentìa nuestro cacique por Yado. Tnto aprecio era verdaderamente extraordinario, si se tiene en cuenta que Yado era un blanco. Su convivencia con los de mi tribu habìa comenzado en tiempo de los abuelos, ellos lo habìan traido herido con sus flechas. Dicen los ancianos que este hombre debìa ser alguin especial, puesto que los chigbarì ordenaron: ” ¡ no le vayan a hacer daño, porque ese blanco es buena persona !”.

    Yo al principio no querìa salir a la civilizaciòn, pero me convenciò taigda Yado de que hicièramos un experimento. El me trajo a Bucaramanga al colegio Americano, con otros cuatro estudiantes. Fuimos la primera remesa de indigenas barì que entramos a los colegios del blanco. Al principuio, cada vez que los otros niños oìan mi nombre: Roberto Dàcsarara Axdobidora Cashara, se reìan de mi nombre. Como insulto me decìan “indio”, y yo contestaba: ” si,es cierto yo soy indio, pero usted tambièn”. Los otros niños nos ofendìan y nos decìan que no sabìamos dònde estàbamos parados. Nosotros, por consejo de taigda Yado, nuna contestàbamos nada, sino que permanecìamos callados. Despuès de un mes ya como que se amansaron y no volvieron a molestarnos.

    De taigda Yado yo sè lo que me cuentan mis mayores, porque cuando `pel se uniò a nosotros yo todavìan no habìa nacido. Cuentan los abuelos que: ” el Sr. Olson era un hombre muy extraño, no le gustaba cazar y en cambio podìa pasarse todo el dìa dibujando pisadas de pàjaro. Su mejor amigo, Bobarishora, un dìa le preguntò curioso: ” ¿ què gusto sacasen pintar tantas pisadas de pàjaro? “. Entonces sacò Yado unasdelas curiosas hojas hojas blancas, que atesoraba, como nosotros los trofeos de caceria, y solamente miràndolas pudo recitar, palabra por palabra, todas las leyendas que habìan cantado los participantes del festival anterior, hacia dos o tres lunas. Los barì no podìan creer que alguien tuviera una memoria tan prodigiosa, no es normal que un hombe recuerde historias tan largas, despuès de haberlas escuchado solo una vez. Tal vez…¡ esas hojas eran màgicas y hablaban! Ese era entonces el secreto ìntimo de Yado, que hasta entonces no habìa querido revelarnos.

    Pasò el tiempo y cada dìa estaban los de la comunidad màs tristes, porque las hojas hablaban a Yado, pero a los barì no. Un dìa èl les explicò: “lo que yo pinto no son pisadas de pàjaro, los blancos inventaron unos signos parecidos, para anotar todo lo que un hombre dice y quien lo lee, comprende todo lo que està escrito”. Naturalmente a partr de ese dìa, ¡todos quisieron aprender! Como Yado conocìa tan bien el idioma barì , èl mismo buscò las letras del alfabeto que fonèticamente convenìan a nuestra lengua y despuès les enseñò a reconocerlas. Desde entonces los barì (motilones) nos volvimos letrados, porque luego casi todos aprendimos a leer y escribir en nuestro propio idioma con gran soltura y facilidad, gracias a Yado.

    Cuentan tambièn mis abuelos que: hasta los hechiceros querìan mucho a taigda Yado. El debìa saber mucho de “secreteo” , porque curaba la enfermedad. Usaba ceremonias especiales que lego en honor a èl fueron incorporadas como parte de nuestros rituales. Yado enseño a nuestros hechiceros a meter por la piel unas espinas tan delgadas como las de pescado. Explicò que era a forma de introducir al cuerpo unos espìritus que luchan impedir la enfermedad”. ¡Claro que mis abuelos no sabìan lo que son las inyecciones y vacunas!

    Todavìa me entristece pensar en lo que taigda Yado tuvo que sufrir cuando lo secuestraron. La guerrilla por entonces habìa invadido nuestra zona y pretendiò coaccionarlo para que nos convenciera de apoyarlos. Sucediò asì : inesperadamente un dìa una patrulla de guerrilleros armò un tremendo zafarrancho : rociaron balas contra la canoa de nuestros paisanos que en ese momento ritmica y despreocupadamente se deslizaba por el rìo, los detuvieron y se llevaron a Yado. Mis paisanos nunca comprendieron la actitud de la guerrilla, mucho de ellos pensaban: “nosotros nunca hemos sido egoìstas, si ellos tambièn deseban disfrutar de la compañìa de Yado, la invitaciòn deberìa haberse hecho cordialmente y no con lluvia de balas…¡ quien entiende las cosas de los blancos!”. –
    CONTINÙA.

  2. Como despuès de muchas lunas Yado (Bruce Olson) no volvìa, nos contaron los chigabari que dos de ellos se turnaban para ayudarle cuando lo veìan sufrir.Un chigbarì se iba flotando por el aire, hasta donde èl estaba y solamente tocàndolo le calmaba los dolores por enfermedades o torturas. El otro chigbarì escogiò convertirse en una mirla, que, a diferencia de todas las de su especie, cantaba solo de noche. Sus trinos melodiosos usaban los tonos de la lengua barì par transmitir mensajes; y desde luego, Yado (olson) era el ùnico que lo comprendìa. Asì el chigbarì le infundìa ànimo y consuelo, para que pudiera seguir soportando pacientemente el cautiverio.
    COMENTARIO SOBRE LOS CHIGBARÌ ( cultùra motilòn-barì).
    “Para el barì, los Chigbarì, son espiritus que andan en la selva, y son los serès por medio de los cuales sabaseba (Dios) se comunicaba con los abuelos y les dictaban las normas de convivencia, tmbièn protègen la selva y castigan al barì, cuando desobedecen las normas de convivencia. Cuando comence a trabajar en la comunidad Barì ( Bakugbarì) y que los ancianos me contabàn la història de sus ancestros, me hablaron de los bachugchimba, que son los angeles. Comprendì entonces que los que ellos llaman chigbarì son los angeles de Dios, los mismos que cuidaron y protegieron a Bruce olson desde que desidiò obedecer a cristo, cuando salìo de su tierra y de su parntela, para internarse en la selva en busca de los motilones. Los motilones no conocieron la bevida fermentada, no tienen ceremonìas funebres, tienen una mirada limpia e inocente, pero saben responder valerosamente cuando ven amezado su territorio y su cultùra”.

    Nosotros estàbamos desesperados porque, aun cuando muy pocos de los nuestros comprendìan en esa època lo que era un secuestro, todos presentìamos que Yado estaba con ellos en contra de su voluntad. Nuestros guerreros habìan localizado los sitios en la selva. Donde la guerrilla tenìa sus campamentos. Del uno al otro trasladaban periòdicamente a Yado tal vez por miedo a que nosotros descubrièramos donde lo tenìan. Pero el barì conoce la selva como sus propias manos y ya nuestros guerreros sabìan hasta cuàntas lunas lo tuvieron atado a un àrbol, siendo carnada de zancudos y sin un techo que lo amparara de las lluvias.
    Olson podrìa haber utilizado su dinero para hacer màs dinero, como lo hacen normalmente los potentados colombianos y venezolanos. Pero los recursos econòmicos de Bruce olson van directamente a costear las necesidades de los barì. Con su esfuerzo de muchos años ha dado educaciòn en las ciudades a màs de 400 indìgenas; algunos, como yo, hoy son profesionales en distintos campos. Debo aclarar que todos los indìgenas, que hemos disfrutado de ese privilegio, estamos ahora al servicio de nuestros hermanos de sangre. Taigda Yado (bruce olson) ha financiado escuelas de educaciòn bilingûes y centros de atenciòn mèdica, construidos en plena selva, y ya hoy atendidos por profesores y enfermeros graduados de nuestra propia estirpe. Tambièn gracias a èl existe un sistema de cooperativas, cuidadosamente planeado para asegurar el abastecimiento de nuestras comunidades en la selva y facilitar el mercadeo de los prductos de nuestros sembrados.

    Su obra màs reciente ha cristalizado los sueños de la mayorìa de nosotros, los indìgenas barì. Una casa donde podamos reunirnos todos los indìgenas, para convenciones, conferencias, concejo de casiques o simplemente para compartir la felicidad de estar juntos. Pero la construcciòn de nuestra casa en tibù ha chocado con toda clase de problemas, porque a medida que la obra progresa se ha abierto el apetito del alcalde, del obispo o sacerdote catòlico y de varios particulares que desean apropiàrsela para darle servicio a su acomodo. Han protestado los antropòlogos: diciendo, que no tenemos derecho a construir una casa de materiales porque somos indios y tenemos que vivir en ranchos con techo de hojas secas y piso de tierra. Para ellos la cultura de una raza depende de las apariencias exteriores y no de las covicciones intriores de un hombre.

    Taigda Yado actùa de la misma manera que a nosotros nos enseño: confrontar siempre las acusaciones, criticas y calumnias con el silencio. Èl dice: “los años son el mejor cedazo que separa la verdad de la basura” . Y verdaderamente, despues de 35 años las promesas de: gobierno, polìticos, antropòlogos, misiones religiosas y guerrilla han sido la basura que ya sepultò el tiempo; mientras que cada uno de los barì (motilones) disfruta ahora de las obras que nos ha patrocinado Bruce Olson”taigda Yado”. ¡ dejen entonces que hablen los hechos y callenlas palabras.
    Extraìdo del libro “SOMOS BARÌ” de Hortencia Galvis.
    Leovanis Farias.

    • Que maravilloso leer esta historia, antes ya sabía esto porque bruce cuenta algo de esto.
      Me hace feliz escuchar historias de la vida de Bruce con los Motilones.
      Me gustaría saber donde se encuentra Bruce olson actualmente para poderle escribirle.
      Tengo la fe en El Señor Jesús que un día me va a permitir conocerle
      Que lindo es entregarse al Señor Jesús nuestras vidas cambian totalmente.

  3. Còmo conocì a los motilones?.

    Em año 2004 mes de julio, asistì a una iglesia en la machiques colòn, cerca del rìo catatumbo. Acompañado de un grupo de hermanos de la iglesia la cual me congrego en Maracaibo- Venezuela, la actividad en èsta iglesia fue de tres dìas, una congregasiòn de indigenas waayu.
    Cuando estabamos en el segundo dìa de actividad, fuimos invitados por una hermana del sector para que visitasemos a una comunidad indìgena motilona, para el momènto no me paso por la mente de que se tratàse de la tribu donde habia estado llegado Bruce Olson, pues hacìa varios años que yo habìa leìdo el libro “por esta cruz te matare”, cuando llegamos a la comunidad indigena motilona, notamos que no eramos bien venidos. Salieron solamente unas tres personas a interrogarnos, hacìa varios meses que me habìa graduado de abogado en la universidad del Zulia. Observamos que habìa mucha necesidad, niños enfermos con problemas de la pìel, parasitòsis, afecciones respiratorias y otras.
    CONTINUA.

  4. En vista de las necesidades en matèria de salud e higiene, educaciòn y otros, eran muy evidente las necesidades aprecìadas en la comunidad.
    Posteriormente planifìcamos otro viaje llevàndoles ropas, medicinas y alimentos.
    Un mès despues nos trasaladamos a la comunidad Bakugbarì, cuando llegamos nos estaban esperando muy alegres en la parte central de los bohìos. Nos extrañamos de tàn entuciasta recibimiento, converse con un anciano guerrero de la counidad y me comento lo siguiente ” Yo tuve un sueño donde vehìamos llegar un camiòn de color verde y que nos traìan muchas cosas para nosotros, sabaseba (Dios) me dijo en el sueño, resibanlos que ellos vienen con buenas intenciones, las personas que venìan en el camiòn teniàn libros negros como biblias debajo del brazo”.
    El barì cree dentro de su cultura, que los sueños son revelaciones de Sabaseba, y que esa era una de las maneras que Dios les Hablàba a los abuelos de esa època ancestral.
    De tal manera que fuimos recibido de una manera festiva, ya que precisamente, ese dìa llegamos en un camiòn de color verde transportando en el mismo las cosas que ellos habìan visto en el sueño. En el transcurso de mis visitas a la comunidad, en una oportunidadse me ocurrio hablarles de bruce olson, mi sorpresa fue tal cuan uno de los lideres hablò en su idioma a la comunidad con la que estavamos reunidos conversando de la palabra de Dios. Todos quedàron còmo mudos y guardaron un silencio solemne, el lider me dijo “que sabes tù de Olson y hablanos de èl”, comence a relatarles la historìa de Olson, pasaron las horas y notava que ellos se sentìan càda vez màs interesados.
    Luego, comenzo a hablar uno por uno de los ancìanos y me explicàban la forma y manera que ellos anduvieron con Olson caminàndo por los senderos motilones. Para mì era algo irreal, no lo creìa. Las històrias que ellos me cuentan me han hecho llorar, desde entonces estoy dàdo y entregado a èsta obra. Hemos compartido momèntos maravillosos, algunos de ellos aceptàron a CRISTO y su mensaje, cuando hablamos de boby (bobarishora), conocì al hijo de bobarishora rcientemente en el rìo catatumbo, un joven barì muy apuesto y fuerte, e caminado con ellos por la selva, caminando màs de ocho horas visitàndo otras comunidades motilonas donde de estuvo Olson. Por primera vez hemos logrado que jovenes barì ingrèsen en la universidad del Zulia.
    Conocì hace poco a un barì, hijo de crianza de Olson; por medio de èl, que visita frencuentemente a Olson en Bucaramanga Colombia. Le envie una carta a Olson, recientemente Olson me respondiò la carta y hemos establecido contacto a travez de correspondencia. Siempre e pedido a Dios que pueda conocer a Olson personalmente, estamos haciendo los tramites para traerlo a la comunidad bakugbarì.
    Me informaron los de la comunidad, que Olson estuvo un tiempo con los motilones en venezuela, pero las monjas y los curas obstaulizaron la obra de èl, olson tuvo que dedicarse a trabajar con los motilones ubicados en las riberas de rìo de oro, entre colombia y venezuela. Pero al principio si estuvo con ellos en venezuela, y la intenciòn de èl, era la de ayudarlos como lo ha hecho con los motilones de colombia. Actualmente, los motilones sacaron a las monjas y curas de sus comunidades debido a que ellos les han querido imponer cosas que ellos no aceptan.

  5. en el año 1972, conoci a bruce olson y pase un mes con el en la selva de catatumbo,este fue un periodo espectacular en mi vida, conoci a cobaidra con el cu a tambien compartimos esta experiencia , luego continuamos manteniendo correspondencia con ellos pero al fin de un tiempo nos desconectamos, me guataria contactarlos de nuevo poque son personas muy especiales

    • Soy medico general egresado de la UIS de Bucaramanga miembro de la comunidad Saliba del Resguardo Indigena de Caño Mochuelo en Casanare, fui patrocinado por Bruce Olsson desde mi primaria hasta la universidad, a el le agradezco todo

  6. Continuando el trabajo misionero con la tribu Bari (motilon).

    Aparte de la obra misionera que actualmente Dios me ha encomendado entre los motilones, tambièn se està llevando a cabo un trabajo de facilitarle el ingreso en la Universidad del Zulia a los jovenes que egresan de la educaciòn basica diversificada. Estos jovenes cursan diferentes carreras universitaria, nos hemos conseguido con obstaculos y limitaciones, sobre todo para el momento de ubicarlos en residencias. Para ellos es un poco cuesta arriva, pero Dios nos ha dadola victoria y hemos tenido exìto.
    SER UN BARI O MOTILON.
    Creen ustedes que es fàcil recuperar las raìces de un hombre que ha perdido la nociòn de su propia identidad? ” preguntò Obiara poniendose de pie, con el ademàn resuelto de quien quiere cerrar una discusiòn molesta que ya lleva horas debatiendo el mismo tema. La polèmica habia sido causada por una peticiòn de ayuda procedente de los indigenas bari de venezuela. Ellos deseaban la asistencia de los barì residentes en colombia para recuperar su herencia y tradiciones, porque ¡se les habia olvidado còmo ser indigenas! las enseñanzas de las monjas los habìan dejado en el limbo, convertidos solo en simulacros de civilizados.

    Al final de la sesiòn, el cabildo se habìa declarado a favor de tratar de ayudar a rescatar a los paisanos del otro lado de la frontera, quienes ¡ ni siquiera lograban recordar sus verdaderos nombres!. Pronto llegarìan los primeros jovenes, y Obiara, un anciano ya de por si encorvado por el peso de lo años, tendrìa que asumir la engorrosa misiòn de enseñarles a “ser”. “Imagìnese, es como pedirme que entrene a un tigre para que se comporte como tigre. ¿por dònde comienza uno la tarea?…”, ponderaba el abuelo, abrumado por la faena inconcebible que se le venìa encima.

    A los motilones se les llaman “hijos de la selva”. En mis cinco años que llevo trabajando con ellos ¡aprendiendo de su cultura, sus mitos, sus creencias y enseñandoles la palabra de Dios, e aprendido a valorar y amar a la naturaleza. Ese contacto que ellos tienen y sienten a la naturaleza, de còmo Sabaahseba (Dios) se comunicaba con sus ancestros y abuelos atraves de la naturaleza.
    Actualmente estamos recuperando algunas hectareas de tierras para la comunidad Barì “Bakugbarì” con la cual estoy trabajando en el campo misionero-social y acesoria juridica.
    Pido sus oraciones por este ministerio. Dios les bendiga ricamente.

  7. Los motilones ubicados en la sierra de perijan han sufrido a causa de las invaciones de colonos y hacendados que los han masacrado para quitarles sus tierras. Algunas comunidades motilonas se encuentran rodeadas de fincas cuyas cercas estàn elèctrificadas, en algunos casos los propietarios de fincas les prohiben a los barì-motilones caminar por los caminos de sus fincas a cazar, pescar y realizar sus actividades rutinarias relacionadas con su modus vivendi.

  8. UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE, UN APRENDIZAJE ÚNICO Y UN SER ESPECIAL.

    Mi nombre es Napoleón Franco

    Hace 37 años,en 1972 siendo estudiante de Psicología, hice parte de una misión integrada por compañeros de la Universidad Javeriana,para convivir un tiempo con la comunidad Motilona, donde trabajaba Olson.

    El propósito de nuestra permanencia era un programa para interactuar y participar de la vida cotidiana con la tribu y procurar que aceptaran que “todos los blancos no necesariamente son todos malos”.

    De hecho por muchísimo años los colonos, los habían venido desplazando de sus tierras agresivamente y por supuesto rechazaban y se defendía igualmente de los grupos de ingenieros petroleros encargados de la exploración.
    Una compañía petrolera patrocinaba nuestra misión, el viaje, los alimentos, medicamentos, ropa y utensilios que se llevaban a la comunidad.

    Volamos de Cúcuta a Tibú en avión petrolero y luego navegamos por el Rio de Oro, hacia muy adentro de la selva, mucho más allá de una misión que había establecido en la época el Padre García Herreros. Viajamos en canoa durante dos jornadas, pues recuerdo que pasamos una noche en un campamento. Al día siguiente llegamos a la comunidad para permanecer por dos o tres semanas ayudando en la labores cotidianas,jugando con los niños, pescando con flechas en los remansos del río y atendiendo en el hospital, que era un bohio solo rodeado de columnas (como sus casas)donde los pacientes llegaban y se iban con su propia hamaca, que se colgaba temporalmente durante el tratamiento.

    Olson era de verdad una persona admirable, muy especial.
    Profundo creyente,PERO ABSOLUTAMENTE RESPETUOSO DE LAS COSTUMBRES,LAS CREENCIAS Y LA CULTURA de la comunidad.

    Recuerdo que él nos contaba que a su llegada, la mayoría de los pobladores sufrían de conjuntivitis y cuando logró conseguir la terramicina, voluntariamente se contagió de la enfermedad y pasó el medicamento a los “curanderos” para que se la aplicaran a él, procurando transferir el “milagro” a los médicos de la tribu.

    La convivencia con los motilones fué sensibilizadora.
    Una noche de festival estuvimos presentes cuando pasaron los juglares contando las noticias de cada una de las diferentes casas de la tribu y recibiendo las nuevas del lugar donde estaban.

    El día de nuestra salida fué especial: Antes de irnos no teníamos nada que traer como recuerdo de haber estado allá. La honradéz es un principio inviolable entre los motilones. Al momento de la despedida, la comunidad rodeaba toda la parte externa del bohío, en el mismo sitio que la familia colgaba sus hamacas adentro.
    Mientras rotábamos -para nuestra sorpresa- ibamos recibiendo de cada familia un regalo: un arco, flechas de todo tipo, tapa-rabos, pulseras ingeniosamente diseñadas para servir de torniquete en caso de mordedura de serpientes en brazos o piernas.
    Boby nos explicó el detalle: “Ustedes los blancos, llegan llenos de regalos buscando el convencimiento, nosotros los Bari damos los regalos al final expresando el agradecimiento.” Recuerdos que aún conservo con todo su aprendizaje.

    Contándole a mi esposa e hijos esta historia de mis años de estudiante y tratando de acordarme de cuál era el nombre de Olson, decidí hoy hacer la búsqueda por internet para volver al tema, y lo encontré ¡Que alegría!

    Igualmente, me gustaría saber si Bruce Olson (”taigda Yado”) se puede contactar, si vive en Colombia, si está bien..y comunicarme con personas de la comunidad Bari y/o con Leovani Farias,Hortencia Galvis o con Ricardo Rodriguez, que por lo que veo estuvo con ellos allá en la misma época en que yo viví esta experiencia inolvidable que me enseñó tanto.

    • Lo felicito por esa experiencia que tuvo de conocer a Bruce Olson.

      Es uno de mis más grandes sueños de conocerlo

  9. Estimado Sr. Napoleòn Franco.
    Es un placer poder intercambiar experiencias con personas que conocieron a Bruce Olson y a los bari, en verdad me siento complacido en poder comunicarme con Ud. En cuanto al Sr. Olson, èl aùn se encuentra residenciado en bucaramanga colombia, actualmente padece de una enfermedad que adquirio en la selva (mal de chagas). El contacto que mantengo con èl es por correspondencia, atravez de odo, un bari hijo de crianza de Olson. En la comunidad bari la cual trabajo en el campo misionero Bakugbari, odo visita frecuentemente y nos mantiene informado sobre el estado de salud de bruce quien recientemente se caso, y segun odo ya su esposa dìo a luz un hermoso bebe. èl continùa facilitandoles estudio a un grupo de indigenas, pero las amenazas de la guerrilla han continùado en su contra, sufrio un atentado viajando en su vehiculo y por supuesto se cuida mucho. Hemos planificado traerlo a la comunidad de bakugbari pie de monte de la sierra de perija cerca del rio catatumbo y rio de oro. Yo vivo en maracaibo-venezuela, y desde hace 6 años estoy trabajando con los bari, soy acesor legal de ASOBARIVEN “asociaciòn bari de venezuela. E visitado en tibù colombia, la cooperativa que olson les construyo asocbari colòmbia. Dios me a permitido convivir y compartir con ellos muchas experiencias. Ellos me apodan sashu o sadoug que significa viejo. Son personas sinceras, estamos desarrollando proyectos sobre ganaderia de doble propòsito, hemos construido un centro de computaciòn, canchas deportivas de uso multiple y otros logros. Algunos jovenes han logrado ingresar en la Universidad del Zulia donde estudìan diferentes carreras. Estamos en la lucha por la recuperaciòn de tierras, de las cuales fueron despojados. Es cierto, que la historia del bari a sido en gran parte de lucha y guerra, desde 1.749, cuando los españoles “embarcaciones dirigidas por Alonzo de Ojeda”, cuando llegaron al lago de maracaibo, por primera vez los bari que poblaban las riveras del lago, con su hermosa ciudad palafitica y el lago de cristal, los españoles no pensaron que se habiàn topado con una de las tribus màs indomitas y guerreras, inclusive, Alonzo de Ojeda, tratando de penetrar por el rìo catatumbo, fue flechado en una pierna por los guerreros motilones bari. Fueron 400 años de guerra, luego llegaron las empresas petroleras, tratando de explotar las riquezas y minerales de la sierra de perija, pero el bari los puso en fuga, y por ùltimo fueron los terratenientes y còlonos. Pero aùn el peligro sigue latente por parte de las grandes empresas concesionarias cuyos intereses son extrabagante. Actualmente sòlo quedan 8.000 motilones bari entre còlombia y venezuela segun el ùltimo senso. El exterminio y matanza del pueblo motilon ha sido implacable, fue por eso que cuando leì el libro “POR ESTA CRUZ TE MATARE” de Bruce Olson, y que nunca pense que me tocarìa trabajar con los motilones. Considero a Olson còmo un hombre que fue dirigido por Dios y que èl obedecio al llamado dejando su tierra y su parentela con todas sus comodidades, para internarse en la selva sin saber que le deparaba el encuentro con una tribu feros. Sòlo un hombre con el amor de Dios fluyendo por sus venas pudo aceptar èste reto. Que Dios le bendiga a Ud. Sr. Napoleòn.
    Atentamente. Dr. Leovanis Farias.

  10. Los bari con frecuencia me visitan en mi casa, en la ciudad de maracaibo, Los casiques, maestros y ancianos pernotan en mi hogar cuando tienen que hacer diligencias o tienen la necesidad de trasladar algùn enfermo a maracaibo. Visito la comunidad cada quince dìas o mensualmente, a veces pàso una semana en la comunidad, y mis momentos màs felices, es cuando planeamos viajes y nos internamos en la selva, nuestros alimentos son los que provee la misma naturaleza: animales silvestre, frutas de la selva, aguas de las quebradas y fuentes naturales.

  11. ENCUENTRO NACIONAL POR LA DEMARCACIÒN DE LAS TIERRAS MOTILON-BARI Y YUKPA EN EL ESTADO ZULIA VENEZUELA.

    Comunidades yukpa y bari, ganaderos de Machiques, organizaciones sociales y ambientalistas, Universidad del Zulia y Ministerio de ambiente.

    Martes 10 de Marzo de 2009 10 am a 2 pm. Museo de Arte Contemporaneo del Zulia, Av. Universidad, Maracaibo- Venezuela.

    En el esfuerzo que persiguen las tribus indigenas de la sierra de perija, con la intenciòn de que las tierras donde viven les seàn ampliadas para un mejor vivir. Sabemos que los indigenas, preocupados por el futùro incierto que les depara el mundo globalizado y la sociedad moderna, donde ellos continùan siendo discriminados y que muchas veces no encuentran cabida. Còmo ejemplos tenemos a los yukpa, quienes salieron de sus tierras en la sierra de perija, y actualmente mendigan en las calles y avenidas de Maracaibo, niños y mujeres yukpa descalsos en calles de asfaltos y de concreto.

    Los motilones bari dicen que ellos no estàn diapuesto a llegar a esas condiciones, y por eso, siempre se han opuesto a ser desalojados de las tierras que les pertenece. Ellos son los hijos de la selva, y mantienen el dialògo con aquellos productores y ganaderos que estàn dispuestos a que el gobierno les cancele las mejoras de las tierras que han ocupado. “Somos respetuosos de sus derechos, pero tambièn exigimos que se respeten los nuestros”, còmo ejemplo, mencionan un lote de tierras contentivas de 300 hectareas denominada LOS BOHIOS, ESTÀ FINCATIENE SUS LINDEROS CON NUESTRA COMUNIDAD BARI- BAKUGBARI, cuyo propietario nos la ofrecio, ya que èl desea que seàn los bari quienes las tenga y desarrollen sus proyectos de ganaderia y agricultura.

    En la asamblea nacional se firmaron acuerdos sobre la voluntad del propìetario de entregarles las tierras a los bari, tòdo èsto, bajo el marco legal, utìlizando los mecanismos e instancias jurisdiccionales del estado.

    Es por eso que, ÈSTE ENCUENTRO NACIONAL FORMA PARTE DE LA INTENCIÒN QUE EXISTE ENTRE ALGUNOS GANADEROS Y LOS INDIGENAS DE LLEGAR A ACUERDOS CONCILIATORIOS.

  12. Es mentira que los indigenas Bari exigimos 600 fincas, tampòco somos inconcientes de la realidad. Lo que sucede es que, mucha gente desconòcen la historia verdadera sobre la manera en que fuimos despojados de nuestras tierras. La sangre de nuestros ancestros que fue derramada y corrio por la selva hasta teñir los rios. Eso sòlo nos duele a los bari e idigenas que fueron victìmas de esa tragedia. Algunos podràn decir ” al fin y al cabo eran indios insencibles. Pero aùn asi, el bari respeta a los productores que quieran permanecer en las tierras, lo que queremos es que, aquellos productores que estèn de acuerdo en que el Estado les cancele las mejoras, còmo es el caso del productor Jafet Fuenmayor, propietario de las tierras los BOHIOS, que està dispuesto a devolver las tierras a los miembros de la comunidad bari (bakugbari) de la parte baja de la sierra de perija.

    Los bari no apoyan ninguna actividad de grupos irregulares en èsta zona, tampòco apoyan ningùn tipo de violencia ni invaciones, sòlo queremos la paz, pero que se nos tome en cuenta. No saldremos de nuestros territorios ni permitiremos màs agresion ni vejamenes discriminatorios, cuando se nos quiere calificar còmo incapaces de poder producir bienes y servicios a favor de la sociedad, y sobre tòdo, suplir y abastecer de productos agricolas y pecuario a nustros propios paisanos indigenas. Lo que exigimos es que nos faciliten recursos y nos den acesoria para nosotros poder desarrollar y producir. Sobre tòdo, ahora que nuestro jovenes se estàn preparando. Bakugbari cuenta en los actuales momentos con 150 cabezas de ganado lechero, las tierras que poseemos se hace insuficiente, necesitamos acesoria en cuanto al cuidado y mantenimiento de ganado (veterinarios y otros). Es por eso que, estamos en la lucha por recuperar las tierras los BOHIOS.

    Actualmente, nuestros jovenes estàn ingresando en las universidades pùblica cursando diferentes carrera, lo cual indica que queremos y vamos a ocupar aquellos espacios que parecìan imposible de ocupar.

    Con mucho esfuerzo y sacrificio lo estàmos logrando, sin tener un lugar donde vivir en la ciudad de Maracaibo, pasando necesidades, con el sufrimiento de nuestros padres, que tienen que traer desde bolivon, lugar donde se cultiva el topocho, guineo, aguacate, cacao etc. Productos que deben trasladarlos en bisicleta o el hombro, para, con el producto de lo bendido darnos un poquito de dinero y asì, ingeniarnosla para estirar èse dinero y hacer milagro para que alcance durante los dìas que permanezcamos en la ciudad de Maracaibo y asistir a la Universidad.Alrrededor de 20 kilometros tienen que caminar, desde bolivon hasta la comunidad bakugbari para trasladar estos productos.

    ACTUALMENTE, LOS JOVENES DE LA COMUNIDAD BARI- BAKUGBARI, ESTAMOS NECESITANDO UN LUGAR DONDE PODAMOS VIVIR EN LA CIUDAD DE MARACIBO, SOMOS VARIOS LOS JOVENES BARI QUE NOS ENCONTRAMOS EN EL PROCESO DE PREPARACIÒN ACÀDEMICA, OBTANDO POR UN TITULO UNIVERSITARIO QUE NOS PERMITA LLEVAR UNA VIDA MÀS DIGNA A NUESTRAS COMUNIDADES.

    NO QUEREMOS SEGUIR DEPENDIENDO DE LOS INTERMEDIARIOS, QUE LO QUE HAN HECHO ES: ENGAÑARNOS, ENRRIQUECIENDOSE SATISFACIENDO SUS PROPIAS NECESIDADES. Nos prometen cosas que nunca cumplen.

    Ncesitamos una residencia, un terreno o una habitaciòn que nos sirva de resguardo y habrigo y asì poder continuar nuestros estudios.

  13. Estoy investigando de la P¨rincesa Zulia la cual me lleva a que ella pertenecio a la tribu motilona y me gustaria saber todo lo relacionado a ella y su tribu sera que me puedn ayudar Soy maestra y me mandaron a escoger un Indigena para enseñarle a mis niños todo lo relacionado a ese ese indigena y me gusto esa princesa Me ayudan por favor

  14. Gracias por todos los mensajes fueron lindos, son cosas que yo necesitaba saber de Bruce y los Motilones

  15. Espero me sigan escribiendo

  16. Bruce olson, una persona de gran imporatancia para los indigenas, especialmente para los de caño mochuelo (Cuiva-wamonae), ayudó a un grupo de jovenes a la superacion academica, (Colegio y Universidad), que hoy algunos de ellos son profesionales y otros a punto de culminar sus estudios de pregrado.
    De los profesionales algunos ayudan al pueblo indigena y algunos influenciados por la cultura occidental se han dedicado a lo personal, sin tener en cuanta las enseñanzas de bruce olson un segundo padre para nosotros los indigeas, que uno de los objetivos a seguir , ayudar a las comunidades indigenas,

  17. hace mas de 20 años lei este libro.y comprendo que grande es DIOS y hace grandes obras y manera para que su palabra se conosca en todo el mundo.alabado y glorificado sea el señor jesus y viene viene pronto ..aleluya amen………..elfrancy_alfret@hotmail.com

  18. Que bueno tener informacion de Bruce Olson y los Motilones voy a orar para que Dios les provea un lugar en la ciudad donde puedan vivir para estudiar,
    ojalá un día yo pueda ver en persona a bruce y a los Motilones. Por el momento solo puedo orar ya he orado por ellos en otras ocaciones por que me daba cuenta lo difícil que se hizo la vida para ellos por la guerrilla y el cultivo de coca
    me da mucho gusto escribirles

    Nicaragua

    • bruce Olson se mudo para bogota Colombia, su actividad secular gira en torno a ciertas actividades económicas. Impartir clases en algunas universidades, en cuanto al trabajo con los bari motilones, se a distanciado u poco por problemas de salud y de la guerrilla. lleva una vida de poca actividad entre los motilones, pero dejo una obra que nunca sera olvidada. los motilones lo recuerdan y lo recordaran por toda la vida. Existe la posibilidad de que planifique un ultimo viaje a ciertas comunidades bari antes de retirarse por completo del trabajo encomendado por Dios entre los motilones. Recientemente me reuní con su hijo de crianza ( Odo, el bari que él recogió de la selva, huérfano de padre y madre), el cual nos trajo información de Olson.

  19. a todos los que hemos tenido contacto con bruce olson de una u otra manera, es imposible que pasemos por alto que hemos sido impactado por tan hermosa experiencia vivida, cualquiera pudiera creer que es una historia inventada, pero no es asi. Bruce olson se encontrava dentro de los propositos divino de dios, para los hemos conocido la historia de los motilones bari, desde la epoca de la colonizacion hasta los actuales momentos; sabemos que fue un pueblo guerrero e indomito que davan muerte a todo aquel que se atreviera tocar territorio motilon. Naci cerca de sus territorio, en un pueblo en la zona sur del lago. Mis padre me hablaban de la ferocidad y lo temible que eran los motilones. Con el transcurso de los años nos mudamos a la ciudad de Maracaibo Estado Zulia Venezuela.
    En 1.979 llego a mis manos el libro “POR ESTA CRUZ TE MATARE”, de Bruce olson, ya hacia un par de años que me habia convertido a los caminos del Evangelio. Cuando militava en las filas del partido comunista. Dios me alcanzo con su infinita misericordia. Cuan do lei el libro, me impacto en gran manera. Luego, en el año 2004, tuve la oportunidad de visitar una comunidad indigena en la sierra de perija, en una actividad que tuvimos con la iglesia la cual me congrego. Para mi sospresa, cuando me entere que eran los motilones bari con los cuales habia estado bruce olson, hasta los actuales momentos aun sigo compartiendo grandes experiencias con mis hermanos los motilones, y en contacto de vez en cuando con bruce olson, visitando otras comunidades donde vivio bruce y las grande obras (construcciones, educacion,desarrollo socio economico y otros logros importanticimos que este hombre “TAIGDA YADO” que significa en lengua motilona “sol de la mañana”, este fue el nombre que los motilones le pusieron a bruce olson), Dios guio a este hombre para hacer lo que por muchos años y decadas el hombre blanco no habia podido hacer “penetrar territorio motilon bari y mostrarles el mensaje de esperanza y transformador del evangelio de jesucristo, sin tocar su cultura ni cambiar sus formas y maneras de vivir, no busco ni a buscado publicidad ni gloria terrenal, su nombre no aparece en grandes titulares de medios de comunicacion, tampoco en peliculas ni videos para hacerse de lucros ambiciosos como muchos lo estan haciendo, olson es un ejemplo de humildad y entrega incondicional a un pueblo que por muchos años fue masacrado por la ambicion del hombre de apoderarse de sus tierras. hoy, los bari mantienen su lucha por sus tierras, ya no con flechas, sino con los instrumentos legales como lo son la ley organica de pueblos y comunidades indigenas, la constitucion nacional etc.
    Olson vive y vivira por siempre en el corazon de los motilones y el corazon de la selva testigos de alegrias, dolor, pasion,sufrimientos, vida y muerte de lo que él vivio. pero dejo lo que el dijo en una oportunidad. Dejemos que los hechos digan y expresen lo que las palabras no pueden demostrar.

  20. M. Cristina Stoianoff, 19 de agsto de 2011

    Verdaderamente ha sido un gusto enterarme de que la obra con los Motilones continúa. He leído varias veces el libro de Bruce Olson: “Por esta cruz te mataré” y cada vez me conmovió profundamente. Siempre me preguntaba qué sería de él y de los baris y por fin pude saber algo de ellos, además, me gustaría mucho seguir teniendo noticias de la obra entre los motilones. Que Dios los bendiga a todos.

  21. Saludos a todos. Es gran alegria poder tambien opinar este blog. En 1978 recibi al Señor Jesus como salvador y Señor. Me habian evangelizado, pero dudaba mucho de las intenciones de los cristianos. En unas vacaciones, me encontre en casa de unos tios el libro “por esta cruz te matare” (ellos totalmente agnosticos e incredulos). Yo era asiduo lector de todo tipo de literatura y el titulo me asombro e intereso. La sorpresa fue haber leido en un solo dia todo el libro, un relato extraordinario y maravilloso, y terminar la lectura arrodillado por primera vez en mi vida, entregandole mi corazon al Señor Jesus.
    Tenia 16 años en ese momento. Al año ya estaba embarcandome en las misiones (MiSac – mision sacrificial). Trabaje con los grupos indigenas paeces y guambianos. Luego a los años el Señor me concedio la gracia de ser pastor de la Iglesia Cristiana Camino de Fe en Bucaramanga, donde actualmente sirvo al Señor. El año 2010 nos pusimos la tarea de conseguir el libro, para enseñarlo a mis discipulos, y no ha sido posible conseguirlo ni impreso ni en la web, aparte de algunos fragmentos en algunas paginas de internet.
    Comprenderan algunos la gratitud tan tremenda que tengo con Bruce Olson, quien indirectamente afecto mi vida para la eternidad.
    Dos peticiones a mis amigos y hermanos:
    1. Como poder contactar a Bruce Olson aqui en Bucaramanga
    2. Como conseguir el libro ya que las librerias cristianas no lo consiguen ni pedido y por internet no se encuentra.

    Bendiciones a todos

  22. A los lectores y a todos los que han leido la historia de los motilones bari, de parte de la comunidad bari de bakugbari, reciban saludos y aprecios. Pedimos sus oraciones, ya que las lluvias han desatado una cantidad de ´problemas respiratorios en lños niños y bebes, al igual que situaciones de parasitosis y de la piel. Oremos mucho por las comunidades indigenas bari y yukpas de la sierra de perija, les recomiendo que adquieran el libro de BRUCE OLSON Y EL MILAGRO Y EL MILAGRO DE LOS MOTILONES, se los recomiendo.
    Que Dios los bendiga a todos.

  23. reconocimientos a lucely achibatri, Angel Akasidoug, luis Arostoma, jovenes bari de la comunidad de bakugbari, quienes con mucho esfuerzo, constancia y dedicacion, venciendo obstaculos y penurias, ya estan proximos a graduarse en la universidad del Zulia donde cursan carreras que persiguen mejorar las condiciones de vida de sus familias y de la comunidad. a ellos mi admiracion y respetos por el gran empeño de superacion, crecimiento y desarrollo personal y comunitario.
    Dios continue habriendoles camino. Gracias a Dios por bruce olson, luchador incansable por lograr una revolucion espiritual en las vidas de los bari atravez del mensaje transformador del EVANGELIO SANTO DE JESUCRISTO, los bari asi lo reconocen.
    El hombre que logro presentarles a jesucristo sin necesidad de imponer una cultura de la civilizacion occidental, manteniendo, conservando y respetando la cultura bari.
    LA GLORIA ES PARA EL UNICO Y SOBERANO DIOS Y JESUCRISTO SU HIJO REDENTOR Y SALVADOR.

  24. yado, dondequiera que mueras, yo recuperare tu cuerpo y te traere de regreso a la jungla. Luego te envolveremos en la hamaca y te elevaremos hasta lo alto de la jungla, a fin de que pueda viajar mas alla del horizonte. como uno de nosotros.

    Araybachira.

    Al igual que los motilones han entrado en un tiempo de transicion con la llegada del siglo XXI, tambien yo estoy en un periodo de transicion. Cuando entré en la jungla hace mas de cuarenta años, senti un claro llamado de Dios. Mi mision era encontrar a los indios motilones, llegar a conocerlos a ellos, su idioma y sus costumbres, y presentarles, la gracia salvadora de jesucristo. No fui en busca de aventuras. Fui como respuesta a lo que sentia que era la voluntad de Dios para mi vida y para encontrar paz en mi corazon. Pero a veces me he pregunatado si los motilones están verdaderamente contentos por los cambios que han tenido lugar a los largo de las cuatro ultimas decadas.
    El año pasado, mientras me bañaba en el rio con algunos de los hombres motilones, senti que alguien pasaba un dedo por la cicatriz que tengo en mi muslo; mi recuerdo permanente de la flecha que me desgarró en mi primer encuentro con los motilones hace muchos años. Me di la vuelta y vi a Bisandora, un motilón que habia conocido desde aquellos primeros tiempos, que señalaba a la cicatriz.
    – Yo soy el que disparó la flecha a tu muslo–afirmo él.
    La confesion fue una sorpresa para mi. De repente comprendi que en más de cuarenta años, yo no habia ptreguntado ni una sola vez qué guerrero me habria herido aquel dia. No obstante, la siguiente afirmacion de Bisandora me sorprendio aun más.
    — Si no te hubiera disparado en tu muslo, habrias huido de nosotros.
    Pude ver que eso no era una admision de culpa; era un anuncio de honor. En aquel dia de hace tanto tiempo, él habia disparado una flecha a mi pierna para evitar que yo invadiera territorio motilón; pero ahora, a la edad de ochenta y seis años, al mirar atrás la circunstancia, él comprendió que su disparo habia evitado que yo los abandonara, y estaba orgulloso de haber sido la persona que lanzara la flecha, para que lo que se a hecho entre los motilones fuera posible.. Su perspectiva transformada del resultado de mi llegada fue una bienvenida seguridad en un momento en que las dudas estaban surgiendo en mi interior.
    A lo largo de los años, esas fugaces dudas y preguntas siempre habian sido respondidas por una paz interior de que Dios no habia terminado con su plan para mi en Sudamérica. En 1.977, cuando Andres Kung me entrevistó para su libro Bruce Olson: Missionary or Colonizer? me preguntó cuánto tiempo planeba quedarme entre los motilones y grabó mi respuesta.

    ” Dios me ha dado una tarea y Él me hará saber cuando está terminada. No quiero decir que yo soy como dios o que soy insustituible, solamente que siento un poder en mi interior que decide esas cosas por mi. Este poder de lo alto nos mostrará a mi y a los motilones el camino en el futuro. Cuando Dios lo quiera, estoy preparado para hacer mis maletas e irme, tan pobre cuando llegué.

    DEL LIBRO, BRUCHKO Y EL MILAGRO DE LOS MOTILONES.

  25. podian mandarme el libro ya que lo e buscado

  26. No conozco mucho sobre el sr Olson, solo se que fue muy amigo de la familia de mi papa en el pueblo de la pista, él le dio estudio a un tio (hermano de mi papa), quien luego se graduaria de ingeniero, ya que no somos bari, veo q su labor no era discriminativa, de verdad este hombre ha sido grande. Los Bari del lado de Vzla estan pasando muchas dificultades, algo que seria importante para las nuevas generaciones es lograr una residencia en la ciudad de Maracaibo para que ellos puedan pernotar mientras realizan sus estudios superiores, estudiando en la fac de Agronomia conoci uno que realizaba estudios mientras trabajaba (el me conocio por mi apellido y me conto historias de cuando mi padre y su padre compartian con el sr Olson) tambien conoci a su hermana quien estudiaba trabajo social, son pocos pero ya hay muchos Bari que han llegado a la universidad, sin embargo son totalmente olvidados por los gobiernos municipales y dado las penurias que pasan sus padres para mantenerlos simplemente terminan desertando, sin embargo tengo fe que algun dia esto cambiara. Primero los españoles, despues las petroleras y desde los 80 la guerrilla han afectado a este pueblo!. Para finalizar sinceramente crei que el Sr Olson era mucho mayor, quiza por la forma como mi papa me habla de él, pero veo q es por el respeto que este hombre genero no solo en los bari sino en todas las personas que vivian en la zona.

  27. Bruce este relato me confirma más y más que Jesucristo vive y el te da la sabiduría fortaleza y vida para realizar su obra salvadora necesito mucho de el para hacer su voluntad es algo tan maravilloso que mi mente no alcanza a dimensionar su grandeza Dips te bendiga

  28. hace muchos años, cuando tenia yo 17, ahora tengo 35, leí este libro con mi madre y hermanos, es un libro inolvidable, tanto por la forma como esta escrito, como por la riqueza espiritual, emocional, literaria, etc, que lleva en sus letras, hace tiempo lo estoy buscando, y espero en esta oportunidad volverlo a leer ahora con mi hija y sacarle mejor proveco. bendigo la obra de Dios a travez de Bruce olson, elSeñor abra caminos en donde pensamos que no los hay y rios en tierra seca. bendiciones.

  29. dora, de chihuahua, mexico
    ha sido sorprendente para mi leer la biografia del Sr Olson, un gran misionero, que Dios lo bendiga mucho junto con su familia.

  30. SE SEÑOR OLSON VIVE EN COLOMBIA ACTUALMENTE.PERO YA DESAFORTUNADAMENTE LOS PRINCIPIOS CON QUE FORMO ALOS BARI PARECE QUE SE HAN PERDIDO Y SE DEJARON LLEVAR POR EL DINERO

  31. HAY LA POSIBLIDAD DE COMUNICARME CON EL CON GUSTO DEJEME SUS DATOS MI CELULAR ES3158772349

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