¿ Fue Dios el que me sacó de las drogas ?


No hay cosa que me ponga de mal humor… (NADA !!!!)

Si querés te comento cuál es la fórmula…

Dios me rescató de la muerte en dos oportunidades (o sea que vivo gratis…) y por otra parte, me sacó de las drogas…

Pero… ¿Me sacó Dios de las drogas?

Sí…. ME SACO !!! El tema es que a veces algunos me dicen: “Claro, te cansaste de esa vida y por tu fuerza de voluntad quisiste salir de ahí…”

O cuando les digo que tuve un encuentro con Dios me dicen: “Claro… A vos, te hizo bien la religión”.

Error en ambas suposiciones…

La religión no me hizo nada.

Pero mi nueva relación con Dios sí.

Lo más importante para reconocer que fue un milagro es que YO NO QUERIA SALIR DE LAS DROGAS !!!

Estaba muy feliz en ese mundo y predicaba el libre consumo de la marihuana…

Creía que las drogas iban a salvar al mundo del desastre.

No conocía nada mejor !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta que…

Mi encuentro con Dios no tuvo grandes luces… No cayeron relámpagos, no vi ángeles venir a mi, no alcancé a sentir una sensación temblorosa que me recorriera el cuerpo, no escuché ninguna voz que me hablara, no pasó nada de eso.

Lo único que pasó (y que me “flasheó”, como se decía en mis momentos de adicto, -hoy quizá en ese ambiente las palabras hayan cambiado-) fue que estaba en un éxtasis con marihuana, cocaína y alguna resaca de algunos días de haber probado el LSD (ácido lisérgico), y me sentía en ese momento más que cómodo con mi vida.

Ya había planeado mis próximos años, y hasta soñaba con poder llegar a Italia en un viaje sin regreso para probar la heroína.

En esos planes tan serios y prácticos me encontraba, hasta ese día. Ese instante… Ese segundo vital !

De pronto, se estacionó mi mente…. Se terminó el viaje. Quienes alguna vez hayan probado la droga, sabrán que de un “viaje” se tarda un poco (bastante) en regresar al estado de “careta”, limpio, o como se le quiera llamar, que el resto de la gente llama “realidad” o “normalidad”.

Para mí la “normalidad” era estar bajo el efecto de alguna sustancia. El resto había pasado a ser superficial, materialista y fuera de “mi” realidad.

Quiero comentar lo que me sucedió en ese segundo, cuando realicé esa oración…

Era una oración que me guiaron a realizar mientras mantenía mis ojos cerrados, en donde decía frases como: “Señor Jesús… Vengo a tí, para pedirte perdón por mis pecados… Creo que tu muerte en la cruz fue por mi… Límpiame y te pido que me hagas nacer de nuevo, quiero ser una nueva persona. Dejar lo que era y conocerte más…” etcétera (sólo quería citar en parte la oración para que comprendan de qué se trataba).

Aclaro que en un primer momento pensé: “Sólo voy a repetir aquellas cosas que me parezcan correctas decirle a Dios. No pienso repetir tontamente cualquier cosa que me digan que debo repetir… ”

Al ir repitiendo esas palabras, sin mucha conciencia de lo que estaba haciendo… noté que mis palabras no estaban siendo dirigidas a una pared, ni que eran simples palabras mencionadas al aire… Había “algo” escuchándolas… ¿sería Dios?

Eso me hizo pensar “¿será posible? ¿estaré realmente hablando con Él?” y continué…

En mi vida jamás había hablado con Dios, por el contrario, varias veces le había retado a gritos que (en caso de existir) se presentare delante de mi para que demostrarme esa realidad.

Recuerdo que en ocasiones golpeaba las paredes con mis puños hasta sangrarme, envuelto en una explosión de angustia y odio, diciéndole: “¡parate enfrente de mi ahora!”. (Por suerte jamás acudió a mi violenta cita, hubiera sido caótico para mi).

Pero ese día fue distinto. Ahora lo puedo ver bien. Yo, como criatura de Dios, le estaba poniendo requisitos al Autor de la vida para que hiciera las cosas a mi antojo… Y Dios no permite ningún tipo de presiones… No “negocia” del modo que la criatura quiere, sino que posee un modo sencillo (más sencillo de lo que cualquier ser humano pudiera concebir) que consiste en amar, de un modo que ninguno de los humanos -con excepción de Jesucristo Hombre- podría amar a sus semejantes, ni aún a sus propios hijos.

Jesús, vino al mundo, cumplió con todas las profecías que venían hablando de él desde miles de años antes, y centró en la cruz el paso del hombre al cielo. Él, Jesús, es el único puente que comunicaría al hombre con Dios.

Jesús no se cansó de afirmar cosas como: “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, “Yo soy el buen pastor, que da su vida por las ovejas”.

En primer lugar, o era un completo lunático o, en segundo lugar, decía la verdad. Yo creo que decía la verdad. Ahí está la diferencia. Creer. “El que creyere y fuere bautizado será salvo, el que no creyere será condenado”.

Por otra parte… pensar hoy que él era un lunático o que estaba loco, es no reconocer lo evidente, tanto actual como históricamente, ya que la mayoría del mundo gira en torno a él (antes y después de Jesucristo), o en el caso de los judíos que no han aceptado que él era el mesías y poseen su propio sistema calendario, lo consideraban un rabino (maestro). Es algo difícil que se considere loco a alguien a quien su sabiduría y reconocimiento lo convertía en un maestro de su época.

Si no hubiera tenido esta experiencia con Dios, hubiera siempre creído lo primero… nunca lo segundo.

Ahora comprendo que NADA puede salvar al mundo del hombre, que es quien causará por sus propios méritos (con su mente tan orgullosa y “finita” -lo contrario a infinito-) la destrucción del medio en que vive.

Ignoro si será por una guerra (calculo que sí por los escritos bíblicos) o por mero descuido (explosiones de depósitos nucleares, recalentamiento global por mal uso de los recursos naturales, etc).

El tema es que el mundo tiene un final.

Yo estoy seguro del lugar que voy a ocupar cuando todo esto termine. (Puede que muera antes y no vea con mis ojos físicos ese desenlace, pero no me atormenta ni me quita el sueño verlo).

Mi lugar será cerca de Dios. Muuuuuy cerca de Dios.

El tema es…. la gente que día a día vaga por este mundo (sí…. amigo !!! Estás incluído en este grupo)… ¿Estará segura del lugar que ocupará cuando deje este mundo?

Espero que todos crean. Que todos conozcan lo que yo he conocido.

Algo que me alejó de las drogas cuando no estaba en mis planes dejarla.

¿Si me costó algún esfuerzo dejar las drogas? Ninguno.

¿Estraño aquellas épocas de locura? Ni por un instante. Es más, no quiero tener nada que ver con la droga, excepto en poder ayudar a aquellos que sufren esa vida de esclavitud a un “porro” o cigarrillo de marihuana, a una “línea” o “saque” de coca, a un “pico” o inyección de alguna sustancia, a una “pepa” o LSD…

¿Cómo ayudarlos? Del modo que está a mi alcance y que es mostrándoles que hay algo mucho más allá de la droga, cuyo efecto es mucho más alucinante que cualquier cosa de la naturaleza o producto químico que pueda alterar nuestros sentidos por unos minutos, horas o quizá días…

Si tuviera que describir a Jesucristo como una droga, les comentaría a quienes aún son adictos que podría considerarse que el “efecto” de estar un segundo a solas con Jesús, es como una droga que se consume en un segundo y cuyo efecto dura toda la vida !!!

Ésta es un poco mi historia para que me conozcan más. Para que sepan mis orígenes y el por qué de muchos de mis escritos en este sitio: http://www.proferay.com.ar

Creo que la vida hay que tomársela con un poco de buen humor pero ser coherente con las cosas que cree y por las que vive. Pero por sobre todo, sin Dios, esta vida no vale un centavo.

Un gran abrazo

Raimundo

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