Cuando la muerte no puede detener la vida…


Ha fallecido mi amado suegro. Un hombre que recordaré mientras viva.

Dejó esta tierra para estar en la presencia del Señor el Miércoles 15 de Agosto de 2007 a las 07:00 horas en la habitación 405 del Sanatorio “La Florida” de Vicente López, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. Su agonía duró 24 días exactos.

Fechas, horas, espacios y lugares que nada tienen que ver con la vida del espíritu.

  • El Señor dijo en Su palabra:
  • Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
  • Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.”
  • Esta última parte es la que más me impactó. Para Dios, TODOS VIVEN. La muerte no es un obstáculo para él. Es sólo el cambio de una dimensión (física, limitada en tiempo y espacio) y otra (espiritual, sin límite de tiempo ni de espacio).
  • La única diferencia reside en que quienes han creído en el Señor vivirán para siempre en Su presencia, mientras quienes lo han negado vivirán en una eterna condenación, lo cual es como vivir una constante muerte.

Existen seres olvidables ó fáciles de deshacer en nuestros recuerdos. Seres que, de partir, no producirían tanto dolor en nuestro corazón como otros. Es inevitable que así sea.

Pero mi suegro está dentro del grupo que es querible. De ese grupo en los cuales el dolor es cosa humanamente lógica y segura. No puede ser de otro modo. Hasta abrazar la fe de conocer cuál ha sido su destino (la presencia de Dios), sentiremos el dolor de su ausencia.

Esto me sugiere que como humanos que somos, poseemos ciertos rasgos egoístas que salen a relucir en estas circunstancias. Negamos toda posibilidad de distancia de nuestros seres amados, pues queremos seguir reteniéndolos. Aún cuando permanecer en este mundo les provocaría dolor.

Pero… ¿Cómo no recordar su carácter o su sano sentido del humor? 

 ¿Cómo no tomar en cuenta la bendición que le profirió unos días antes a mi esposa (su hija menor) en un momento inesperado, aún cuando no existía señal de la enfermedad que lo consumiría por completo?
En esa bendición, mi esposa recordó a Jacob, cuando bendijo al hijo menor de José en lugar de bendecir a su primogénito.
Yo recordé que José, fue vendido por sus hermanos y odiado, por ser él quien había sido escogido por el Señor.
Recordé también a Abel, que fue más justo que Caín quien asesinó al primero por una cuestión de tontos pero diabólicos celos.

Mi suegro era una persona de pocas palabras, pero de lágrima rápida para las cosas sensibles.

Duro para dirigir a sus hombres en la fábrica, pero amable con todos, respetado más por su bondad que por su porte de jefe.

Un ser humano que supo ser humilde sin que nadie se lo pida. Que aprendió la humildad por los caminos de la experiencia.

Un ser pulido por el dolor y las angustias de los hombres y de la vida.

Alguien realmente imposible de olvidar.

Reunidos en el período del velatorio, conocí a muchos de sus hermanos (contándolo a él, eran 9 hermanos más una hermanastra tan amada como el resto).

El gesto del rostro de mi suegro era un calco en cada cara allí presente. Nadie podía negar que hubiesen sido hermanos.

El Señor le regaló algunos años luego de una operación que lo dejó con un solo pulmón (neumonectomía).

Luego de esa operación, dejó de trabajar duro como lo hacía y se fue a vivir con mi cuñada.

Allí lo visitaba regularmente un pastor para conversar acerca de las cosas que Dios quería hacer en la familia.

Este mismo pastor, en el servicio del sepelio, dijo: “Vine a despedir a un hermano, pero también a un amigo. Él ya no está aquí, sino que debe estar con el Señor, mucho mejor que nosotros; no tengo dudas. Muchas veces fui a su casa a servirle, pero él me servía a mí. Siempre fue más humilde que yo. Así nació una amistad a pesar de la diferencia de edad”.

Gracias Señor por tu consuelo. Gracias por las bendiciones que derramaste por medio de él como anticipando su partida y al mismo modo de los antiguos patriarcas. Fue una señal inconfundible de que Tu poder y Tu amor, superan todo lo que nuestra mente puede llegar a creer o imaginar.

Al Señor sea toda la gloria por siempre !!!

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Una respuesta

  1. yo quisiera que leas malaquias 3:8 y lo analises si estas en lo correcto y pienses si realmente es el señor quien te hablo y no tu mismo
    en levitico 27:30 dice que el diezmo es de jehova y por tal yo ser humano no debo cuestionar lo que su palabra dice

    RESPUESTA de Proferay, administrador de este sitio.

    Hebreos 8:6-7 dice:
    “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
    Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.”

    Estamos sujetos a las condiciones de un nuevo pacto. Vivimos bajo el amparo del Nuevo Testamento. En este “nuevo pacto” (llamado así por el Señor, no lo soñé, ni nació en mi corazón…) somos libres verdaderamente si creemos en Aquel que Dios ha levantado de los muertos y cuyo nombre es sobre todo nombre que se nombra en este siglo y en el venidero: Jesús.

    Gracias a la presencia del Espíritu Santo que habita en mi corazón y me lleva a tener un celo por las cosas de Dios, es que vengo estudiando este tema hace ya unos años.

    ¿Me ha dolido dar el diezmo mientras lo hice, pensando que eso era lo que el Señor quería de mi?
    No. Lo hice con un corazón sincero y el Señor me bendijo mucho.

    ¿Me bendijo por dar dinero? ¿Por ser fiel al 10%?
    No. Por tener un corazón generoso.

    ¿Cambió mi corazón y ahora no es generoso?
    No. Quizá es más generoso que antes.

    Pero no sólo eso, también tengo más conocimiento de ciertas cosas que se enseñan como cosa “sin equa non” y esto, hermana, y no otra cosa, es lo que me duele en lo más profundo del alma.

    ¿Cuál es el requisito para ser salvo?
    Creer en Jesucristo, aceptarle como Señor y Salvador de nuestra vida.

    ¿Es un requisito dar el diezmo?
    No.

    Quienes afirman lo contrario (debo decir, casi la mayoría) citan textos del antiguo testamento a mansalva, queriendo justificar lo injustificable.

    ¿Debemos dar para la obra de Dios?
    Por supuesto! Es nuestra obligación cristiana el bendecir a aquellos que nos enseñan, nos guían y nos pastorean.

    Pero…

    ¿Nos enseñan?

    ¿Nos guían?

    ¿Nos pastorean?

    Habría que analizar en el paso de los años, si tu vida ha sido verdaderamente pastoreada, guiada y enseñada conforme a las escrituras, o meramente basándose en textos, de textos, de textos, de textos de otros cristianos……(hayan sido éstos “grandes” cristianos, maestros, pastores o líderes de la iglesia cristiana).

    La palabra de Dios es clarísima: Quien busca encuentra, no tiene más remedio que encontrar. Pero para eso debe buscar.

    ¿Qué es buscar? ¿Leer libros cristianos que nos dicen qué dice? ¿No será más interesante pedirle nada menos que al Espíritu Santo en humildad que nos abra los ojos a aquellas cosas que están escondidas a nuestros ojos naturales?

    Sepamos andar en el Espìritu. Sepamos oir al Señor. Si aprendemos a escucharle, muy difìcilmente el diablo, o cualquiera que venga con doctrinas, tradiciones y filosofías humanas pueda apartarnos de la verdad.

    Hermana, gracias por tu planteo. Espero de todo corazón que el Señor quite la venda que posees. La cual yo también tenía en un momento. Pues creía por años que el diezmo tenía validez en la actualidad y que Dios pretendía de mí fidelidad en este campo.

    ¿En qué vehículo piensas que andaría Jesús si anduviese por la tierra? ¿En bicicleta o en un Mercedenz Benz último modelo con GPS, reproductor de DVD y pantalla de plasma? ¿Sabes cómo me lo imagino? (Piénsalo) Me lo imagino caminando o en bicicleta.

    Quizá alguien diga: – Pero no podría recorrer el mundo para llevar su mensaje a todas las naciones, yo creo que usaría toda la tecnología a su alcance.
    Quienes piensan así, no conocen el corazón del Señor. Él estaría caminando entre la gente. Sería tal el tumulto, que muchos vendrían de otros países para ver las maravillas que Él hace.
    No necesitaría gastar un solo centavo en viajar en avión porque todos vendrían a Él.

    Pero actualmente vemos que los ingresos de la iglesia corren a convertirse en grandes centros de espectáculos, con luces, imágenes, rayos láser, fuegos de artificio, humo, burbujas, y todo tipo de efectos especiales. Los “líderes” no pueden movilizarse si no es mediante autos carísimos (imagínate que si el Señor los ha “bendecido” tanto en sus ministerios deben dar la “imagen” de que esa bendición también ha sido material y para ello deben ostentar). Ni qué hablar de sus “guardaespaldas”… ¡Por favor, hermana, abre los ojos!

    Mientras, a dos asientos de distancia, hay un hermano que no consigue trabajo, que ora con fervor pero que las circunstancias no le son propicias y…. nada hacemos.

    Peor aún: ¿Has notado los grandes estómagos de los niños que mueren de desnutrición en la India y África?

    Pues… Las organizaciones “cristianas” que reciben donativos para los misioneros que están “a la buena de Dios” en medio de situaciones críticas, utilizan esos fondos primero en pintar sus sucursales, en pagar a sus empleados (que muchas veces son familiares de algún directivo, no hacen nada útil y deberían ser despedidos), o quizá invierten en una mejor lámpara para sus despachos o en un “mejor modelo” de teléfono celular o de PC para hacer su trabajo “como es digno del Señor”.

    Todas estas desfachateces “cristianas” son moneda corriente, hermana. La mala administración, el gasto inútil e improductivo (no te imaginas a cuántos millones de dólares asciende en el mundo) es causa de la mala doctrina del “diezmo”.

    Es obvio que cada vez que se toca el tema, muchos me planteen sus versículos bíblicos y sus doctrinas “de mi pastor”.

    Personalmente creo que en las congregaciones existe una decadencia fatal. No así en la Iglesia de Jesucristo, la cual es una sola, y que Él vendrá a buscar.

    Te ruego que veas el video: El Arrebatamiento que he puesto en este mismo sitio. Muchos se quedarán aquí. Entre ellos, los que hacen un mal uso del evangelio.

    Que el Señor te bendiga.

    Raimundo

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