Apártense de los tales !!!


La palabra de Dios nos enseña que no estamos más bajo la ley, y que ningún “principio” (o como quiera que se le llame) se aplica en la actualidad a los cristianos. Sólo el amor al Señor y al prójimo.

El Señor bendecirá su vida en la medida que Él considere, de acuerdo a la generosidad de su corazón al dar. Pero de allí, a decir que la bendición de Dios responde a un gesto generoso de nuestra parte, o rito de obediencia, o “principio”, o como se le llame, existe un gran abismo.

Lo mismo sucede con algunos católicos que afirman que Jesucristo es el camino, pero que podemos llegar a Jesús a través de María, con el argumento siguiente (infantil, por cierto): “¿Cómo Jesús no va a escuchar a su madre? Si queremos hablar con Él podemos hacerlo a través de ella!”.

Este tipo de herejías (la del diezmo es mucho más sutil) son las que hacen que muchos cristianos tengan una relación con Dios tan liviana y superficial.

El dinero es algo pasajero y el Señor sabe de qué cosas tenemos necesidad. No me preocupo por el dinero. Prefiero confiar en que Él me sostendrá. Y mientras tanto hago lo mejor que puedo con lo que tengo para hacer lo que el Señor nos mandó:

“Dad limosna de lo que tenéis” Lucas 11:41.

Cuando parece que nada tenemos, algo tenemos…

Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.” 1º Timoteo 3:11

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