El que se cree ser algo, no siendo nada.


Pasé por el blog de la Monja Guerrillera (otra vez en línea) y me topé con un texto que me hizo reflexionar.

Algunos pueden encontrar el tono de ese blog un poco ácido. Pero es indudable que en muchos aspectos nos lleva a reflexionar sobre cosas que desde el púlpito se evitan tratar a fondo.

La frase que me parece que no tiene desperdicio es la siguiente:

“Necesitamos ser presentables viendo como impresentables a los que pecan de manera diferente a la nuestra”.

La misma está extraída del post:
“Amo al pecador pero no amo el pecado │ Clisé sin retorno”

“Porque el que se cree ser algo,
no siendo nada,
a sí mismo se engaña.”
Gálatas 6:3

Siempre me considero un pecador perdonado.

Lo único que me distingue de un pecador que aún desconoce la gracia de Dios no ha sido precisamente un mérito personal.

Es más, Jesús me envía a dar a conocer esta gracia y muchas veces (torpemente) juzgo quién es digno de recibirla. Es como si creyera que de algún modo hubiera merecido algo de todo lo que Dios me ha dado.

Si algo merecía no era precisamente este perdón. Sin embargo, la moto del juicio está siempre en marcha y rugiendo con su motor tan seductor como para que me suba en ella y muestre mis peores condiciones humanas.

Que el Señor les bendiga y les permita reflexionar sobre estas cosas.

PD: Los blogs de la Monja: TeosubversiónTeología sin nombreMonjaGuerrillera

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Adicto hasta las tripas!


Fui adicto a las drogas.

Jamás pensé que podría estar hablando de Dios.

A veces me preguntan: ¿Qué pensás de la vida que llevabas antes?

Realmente, estaba muy conforme. ¿QUEEEEE? Se preguntará alguno.

Dénme la oportunidad de responder.

Cuando conocí la droga, estaba entusiasmado, porque había conocido algo que me pareció increíblemente superior a todo lo conocido y cada uno de sus escalones (marihuana, cocaína, pastillas, ácido lisérgico) me parecieron experiencias únicas y llenas de placer o de adrenalina (dependiendo de qué tipo de droga estamos hablando).

Me encontraba muy a gusto con mi vida. No deseaba dejar de drogarme.

Pero…

Un día me encontré con algo que superó aún más mis espectativas.

Fue más fuerte que el ácido lisérgico (que es la droga más fuerte que llegué a probar, no sé si alguna la supera).

Esta experiencia, lejos de ser “aluncinatoria” o de dejarme “colgado” por horas, o de hacerme sentir importante, me dió la satisfacción de no tener que pagarla.

Fue gratis.

Y lo mejor de todo es que el efecto no se iba.

Seguía sintiendo esa presencia que hasta ese momento no sabía que se trataba de Dios. Pero con el tiempo aprendí a conocer.

Cambié muchos hábitos.

Terminé casándome y ahora tengo una hermosa hija de 13 años ya !!!

La dicha que vivo día a día, no tiene comparación alguna con cualquier tipo de sustancia que pueda lograr un efecto por unas horas (o de 12 a 14 horas como el caso del ácido) sino que permanece para siempre.

Es mi sencillo testimonio.

Tengo cosas más serias para contar, pero no creo conveniente este ámbito para hacerlo.

Sólo quería dejar este mensaje por si alguien que está en las drogas llega a leerlo.

Yo no quise cambiar. Dios me cambió.

En ningún momento se me cruzó por la cabeza el deseo de salir de las drogas. Estaba demasiado cómodo allí.

Pero ignoraba lo cómodo que me sentiría con Dios. Y eso es lo que más agradezco al Señor. Que sin haberlo amado me amó.

Sin haberlo llamado, me buscó.

Que el Señor les bendiga!

Raimundo

Leyendo como corresponde


Desde hace años hemos sido enseñados. ¿Se nos ha dicho la verdad? Quizá nuestros maestros han hecho el mejor esfuerzo por enseñarnos lo que sabían, pero… ¿y si lo que aprendieron ellos estaba equivocado?

¿Alguna vez leerán los evangélicos al libro de Malaquías en su contexto en forma total, sin sacar al versículo 3:10 de su entorno?

Porque tal pareciera que está dentro del nuevo pacto. ¿Alguien tiene una biblia a mano? jajaj

Por un lado tenemos el tema del diezmo, (hablar sobre el cual, es hablar a la pared) en donde cualquier planteo serio que atente contra su doctrina es considerado como una clara ausencia de fidelidad, de fe y de compromiso para con Dios y Su obra; idea a la que me opongo por considerarla en sí misma un intento de argumento enclenque, como tantos otros, que se esgrimen para sostener lo insostenible.

Ahora bien. De la promesa de “sobreabundancia” de Dios a Su pueblo (¡qué coincidencia!, ¡también en base a Malaquías 3:10 !) ha surgido otra doctrina relacionada a la prosperidad. Ésta es dañina en sí misma porque no puede sostenerse, ni es compatible con el espíritu cristiano.

Si el cristiano tiene abundancia, no la posee para su propio deleite, sino para administrar generosidad.

Lamentablemente es otro el mensaje que se suele escuchar. Y aún se considera a un hermano que está atravesando necesidades como un grano de pus (o “barrito”, o “punto negro”) en la blanca epidermis del cuerpo de Cristo.

Más allá de mi punto de vista (que bien podría estar equivocado también, no me considero ajeno al error), las cosas de Dios “son como Dios quiere que sean” y no como las han intentado ilustrar desde el púlpito por los últimos … 500 años (por dar a entender que ciertos errores doctrinales y dogmáticos se vienen arrastrando desde hace tiempo y aún no se corrigen -e ignoro si se llegará a hacer algún día-).

Nosotros pasaremos. Lo que quede, si no está fundado sobre la Roca, será hojarasca que se quemará con el fuego.

¿Cuál sería un buen ejemplo de un cristiano? (Pueden optar por A ó B).

Ejemplo 1:

A: Un apóstol llamado Pablo, encadenado que dice: “¡Quisiera Dios que todos fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!”

B: Un hermano llamado Luis, que desde su BMW 0km dice: “¡Quisiera Dios que todos fueseis hechos tales cual yo soy, excepto el valor del crudo!”

Ejemplo 2:

A: Un discípulo llamado Esteban que en un momento en donde peligraba su vida dijo: “Veo al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios.” Y mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”.

B: Un discípulo llamado Jorge que en un momento en donde peligraba su ingreso económico dijo: “Veo los cielos abiertos, y a Dios dispuesto a llenar mis bolsillos.” Y mientras lo convencían de que debería “tranzar” con Dios mediante el diezmo, Jorge decía: “Señor, lo hice porque me han dicho que es un excelente negocio”.

Si tus respuestas son A, sigues en el camino. Si son B, busca una congregación como Dios manda…

Cristianos "golondrina"


¿A quién se llamó así?

Ya desde la época de 1986 (en pleno “avivamiento” en Argentina) teníamos señales de un deseo evangélico de contener a las “almas nuevas” u “ovejas recién convertidas” dentro del redil.

Este nombre “golondrina” se le adjudicaba a cualquier hermano o hermana que, no estableciéndose en una congregación de modo permanente, buscaba nuevos horizontes en otras congregaciones.

En esta nota quiero reflexionar sobre este mote que tan a la ligera se utilizó sobre muchos. Algunos de éstos (Dios quiera me equivoque) perdieron la fe que una vez les fue dada por la torpeza de quienes siempre discriminan en lugar de quitar las vigas de sus propios ojos.


Algunas ovejas, a veces de modo consciente y voluntario, otras veces casi sin entender el porqué, salen a buscar pastos verdes, cuando sus pastizales se vuelven amarillos o incomestibles.

El término “golondrina” o “veleta” cambiará seguramente dependiendo de qué país se trate, pero espero que todos comprendan el significado.

En aquellos días (seamos sinceros, actualmente aún se inculca desde los púlpitos) se culpaba de ser un cristiano “golondrina” a quienes de alguna manera no hallaban buenos pastos dentro del redil de turno (congregación a la que asistían).

Se les hacía responsables a ellos, (simples ovejas) por ser tan genuinos en su fe, que salían a conocer en qué otros campos poder nutrirse con verdes tallos más sustanciosos y frescos.

“Deben quedarse en donde Dios los puso en el Cuerpo de Cristo” afirmaban categóricos (y hasta condenantes) los líderes de entonces, parafraseando en muy pésima forma las palabras del apóstol Pablo. Los tales consideraban (algunos consideran aún) a los ladrillos y adornos de sus congregaciones como parte vital del cuerpo de Cristo.

Conociendo las propiedades del cuerpo que eran desconocidas en los tiempos del apóstol Pablo, podemos decir que en la actualidad son necesarios y útiles los hermanos “neurona”, hermanos “plaqueta” y demás integrantes del flujo de sangre (del que mana la vida) como instrumentos de Dios para mantener al resto del Cuerpo de Cristo en una actividad constante en nuestros días.

Esta actividad no es quizá tan visible como la que realizan los pies y las manos, pero ningún área de nuestro cuerpo se valora por su visibilidad, sino por ser integradora de un sistema más grande, que depende de ese pequeño aporte de sus partes y organismos menos visibles para ser lo que es.

Como escritor, me siento más parte del sistema nervioso del Cuerpo de Cristo, alertando sobre las diversas acciones dañinas para el cuerpo e intentando impulsar las correctas señales para solucionar dichos daños.

Las respuestas están todas en la cabeza que es Cristo, ninguna célula “per sé” cuenta con las condiciones de recrear, sin Su autoridad, beneficio alguno para Dios.

Bienvenidas, pues, todas aquellas golondrinas que, por optar ser libres del legalismo, nos han permitido descubrir que existe un mundo alrededor, fuera de la jaula (congregación), que necesita también a Dios y a quienes Dios también ha invitado a sus bodas.

Dentro del “edificio” hacemos pocas cosas de provecho. Sólo engordamos por retroalimentación nuestros estómagos y egos, impidiendo a otros abastecerse de la abundancia del cielo.

Actualmente me alegro de estar experimentando esta “golondrinez” en mi propia vida, conociendo las múltiples formas de la gracia de Dios que ignoraba por ingenua obediencia a un dogma ridículo impuesto por hombres.

¿Es esta la iglesia por la cual murió Cristo?


Quiero transcribir un comentario de mi hermano Leovanis Farías y sólo haré al finalizar una breve reflexión sobre sus palabras.

¿Quién es Leovanis Farías? Un hermano en Cristo. Para Dios es suficiente. Quizá para muchos sea necesario presentar algún carnet de la asociación de líderes de nosedónde para poder manifestar su autoridad para decir algo.

Aquí va su comentario:

Recientemente conversé con una hermana en Cristo, la cual me comentaba sobre la forma imprudente e inconsciente de algunos pastores y ministros al momento de pedir los diezmos y las ofrendas, existe una manipulación exagerada. La forma en que le quitan a las personas su dinero, objetos de valores, prendas y bienes.

Algunos le piden a las personas enfermas, que recurren a ellos, confiando en su buena fe por el hecho de que se dicen llamar cristianos. Lo cierto es que ” estos lideres religiosos” so pretexto de llamarse hijos de Dios, les exigen a las personas una buena ofrenda o diezmos para que Dios los pueda sanar, mientras más fuerte sea la ofrenda “más rápido y efectivo será el milagro”.

No es de extrañar de que esto esté sucediendo, ya que el señor Jesus lo advirtió y Pablo lo repasa.

” Asalariados, trasquilan a las ovejas quitándoles la lana, ordeñan y le quitan la lana a las ovejas. No buscan a la descarriada ni curan a la perniquebrada”.

Piensan en ellos mismos, líderes con un evangelio moderno adaptándolo a su estilo de vida, cambiando la verdad de Dios por dogmas y mandamientos de hombres. Viven opulentamente, no pueden ocultar su avaricia y amor por el dinero. Pastores inútiles, pero que algún día tendrán que rendir cuentas a Dios.

Pablo lo recuerda: hombres amadores de sí mismos, más que de las cosas de Dios, que harían mercadería del rebaño.

Es por eso que Bruce Olson es criticado por algunos concilios evangélicos, ya que no comulga con gran parte de sus doctrinas mercantilistas y egocentristas. Iglesias con estructuras y fachadas góticas, fantásticas y formidables, con lujosas edificaciones y adornos majestuosos, con sillas y butacas extraordinarias donde se sienten las personas que mejor diezman y los que dan mejor ofrenda, pero ignorantes de las necesidades que pueden estar pasando los niños que mueren de hambre, no en África, la India o Paquistán, sino en sus propios vecindarios y en sus mismas iglesias.

Es por eso que a veces pienso: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió? ¿esto fue lo que cristo nos enseño?, la corriente de la prosperidad, donde se le rinde culto al dios mamón, se considera una maldición al hermano que no es próspero o está en pobreza. Aplican el principio mundano de “cuanto tienes, cuanto vales”, si eres próspero estás bien y bendecido por Dios, si estás en pobreza estás en pecado.

Cuando Bruce Olson fue rechazado por la asociación de misiones de Venezuela, fue despreciado por que no tenía una recomendación de alguna fundación o junta misionera de su país, llegó a Venezuela (pelando), Dios le dijo: “Bruce yo no te e rechazado, te necesito en Sudamérica donde tú estas”.

Hermanos, oremos por este hombre y su ministerio que aún lleva sus frutos en Colombia, específicamente en Bucaramanga y Bogotá, donde ha fundado universidades y alberga a centenares de indígenas para darles estudios para que lleven una vida digna.

Aún continúa fundando cooperativas en beneficio de los motilones y otras tribus.

Cumplió 82 años, pero no ha utilizado la oportunidad que Dios le dio de haber sido el único hombre blanco de haber convivido por 28 años con una de las tribus mas indómitas y guerreras de Venezuela y Colombia (los motilones), para hacerse de fama y ocupar espacios en la sociedad como hombre importante. Él sabe muy bien que le está reservada en el cielo una corona, vestiduras blancas y Jesús le dará el premio (la vida eterna).

Que Dios nos ayude a comprender cuales son sus planes para con su iglesia aquí en la tierra.

Dios los bendiga.

Su hermano en cristo. Leovanis E. Farias.

Hasta aquí lo que nos quería transmitir nuestro hermano Leovanis Farías. Doy gracias al Señor por sus palabras y por su testimonio.

Ignoraba que Bruce Olson tuviera la edad de 82 años que me menciona Leovanis. Realmente el tiempo suele pasar sólo para nosotros. Siempre esperamos encontrarnos con nuestros amigos, que no vemos desde hace 20 ó 30 años, del mismo modo que los recordamos desde entonces. Más gloria para Bruce por su esfuerzo inagotable para la obra del Señor.

Me quedé con una pregunta del hermano Leovanis: ¿es ésta la iglesia por la cual Cristo murió?

Mi respuesta casi nació de inmediato: ¡Sí! Es ésta. Sólo que existen algunos que creen tener éxito en lo que hacen para el Señor mientras siguen enfermos y necesitados. Del otro lado estamos los que hemos encontrado al Dios de la verdadera salud y del verdadero sustento, y aún en medio de debilidades, necesidades y conflictos, somos más que vencedores y nos gozamos en las pruebas. Algo que los verdaderos débiles detestan.

Que el Señor te bendiga hermano !

A mi hermano Leovanis Farías


Debo hacer público el agradecimiento a este hermano en Cristo que me invita a conocer a las tribus en donde predicó el hermano Bruce Olson, algunas de ellas Motilonas y otras cercanas que también visitó.

No dudo que no faltará oportunidad para pegarme una vuelta por la selva de Venezuela y conocer a esos hermanos en el Señor.

Mi respeto por el hermano Bruce Olson, nació con la lectura de su libro “Por esta cruz te mataré” publicado por Editorial Vida hace muuuuuuuchos años.

Posteriormente (y actualmente) sé que el hermano Bruce sigue trabajando, no quizá en forma presencial ya, (por inconvenientes que debió soportar con la guerrilla colombiana)  sino desde fuera, pero proveyendo un respaldo para los hermanos que desean aprender, seguir estudios y capacitarse para evitar que los engañadores no se apoderen de sus tierras.

La historia es bastante larga (ya la he comentado en varios posts de este mismo sitio) por lo que les invito a leerla.

Sólo quería agradecer esta invitación que me honra como cristiano, y ya quisiera estar llegando para abrazarme con estos hermanos de las diversas tribus que me menciona mi hermano Leovanis Farías, como Bakugbari, Saimadoyi, Iquicarora, Boksi, Bachichida y otras comunidades en donde también vivió y trabajó muchos años Bruce Olson.

Los relatos de dichas experiencias han sido un desafío para las misiones en todo el mundo, dado que Bruce Olson siempre buscó no romper las tradiciones de las tribus que visitaba, sino preservarlas y respetarlas.

Era gracioso leer cuando algunos indios optaban por no asisitir a las iglesias de los misioneros porque decían: “¿Cómo puede habitar Dios en una iglesia cuadrada? ¿Acaso Dios tiene límites? Dios habita en espacios circulares, sin límites, como nuestras chozas…”

Además, estos indios veían a los “indios convertidos”vestidos a la cultura “americana” con traje y corbata, abandonando la cultura propia de sus pueblos, y no podían comprender la necesidad (impuesta por los grupos misioneros) de hacer esos cambios tan extraños para ser recibidos por Dios.

Bruce Olson fue el misionero que tomó nota de estos detalles y permitió el crecimiento sanitario y social más importante en medio de una tribu de caníbales internada en la selva, de donde sólo se salía en forma de esqueleto hasta que Dios envió un humilde y obediente joven que supo escuchar a Dios antes que poner en marcha el “avasallamiento evangélico” que se acostumbraba y que aún hoy existe (lamentablemente).

La razón de este post, es simplemente para agradecer al hermano Leovanis Farías sus comentarios (puede leerlos aquí) e invitación y compartirles estas historias.

Que el Señor les bendiga.

Vida después de la muerte.


Hace mucho tiempo, mi esposa me relató con un lujo de detalles más que impactante, un suceso que experimentó, el cual podría introducirse en cualquiera de los relatos referidos a “Vida después de la Vida” o más bien… “Vida después de la muerte”.

Lo cierto es que creo en aquellas cosas que me relató, por tratarse de cuestiones que también han estado escritas en la biblia, en donde Jesús comenta la historia del hombre rico y de Lázaro (ya no como una parábola, sino como un hecho) de un hombre que desde su lugar de tormento, deseaba que Abraham le avisara a su familia para que no les tocara la misma suerte.

El último trayecto de la historia refiere lo siguiente:

Entonces le dijo:  Te ruego,  pues,  padre,  que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos,  para que les testifique,  a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Abraham le dijo:  A Moisés y a los profetas tienen;  óiganlos.

El entonces dijo:  No,  padre Abraham;  pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos,  se arrepentirán.

Mas Abraham le dijo:  Si no oyen a Moisés y a los profetas,  tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”

(Lucas 16:27-31)

Muchos han utilizado las ideas de un infierno como método de espanto previo para presentar el evangelio.

¿Puede condenarse dicho método? Yo creo que sí, dependiendo de las formas.

Si el testimonio de la existencia de un lugar que creemos (y que Jesús predicó) que es real, conduce a que un alma sea arrebatada del gobierno de las tinieblas, entonces es válido.

Ahora bien. En la historia han existido excesos en el uso de este método. Pero el hecho de que esto haya sucedido, no quita la existencia del lugar de tormento en sí.

Si mi estrategia de seguridad (que consiste en asustar a los reos de la sociedad con meterlos en la cárcel para pagar su condena) no tiene buenos resultados, o es considerada infantil e ingenua por sus pobres logros, no hace que la cárcel desaparezca.

¿Qué quiero decir?

Que el infierno sigue siendo un lugar tan real como el primer día en que Jesús habló de él.

Sin más preámbulo, paso a contar la experiencia de mi esposa en una noche de oscuridad que resultó en bendición.

Mi esposa había aceptado al Señor en una iglesia de Olivos, provincia de Buenos Aires, llamada “Iglesia Los Olivos” de un pastor muy conocido que falleció hace unos años.

Ella dio ese paso de fe, sin mucho entendimiento de lo que había sucedido, pero el Señor escuchó sus palabras y, sobre todo, su corazón hambriento.

Tiempo después, dejó de asistir, por presiones familiares, (tendría unos 16-17 años entonces) y su vida transcurrió entre el estudio y su familia.

En una noche, despertó con aparente descompostura e ingresó al baño con deseos de vomitar. De pronto notó que los azulejos de las paredes se iban achicando ante sus ojos y en medio de una sensación de desmayo gritó, al tiempo que comenzaba a notar que “abandonaba” su cuerpo y veía con absoluta claridad lo que acontecía a su alrededor.

El grito despertó a la familia que acudió hacia donde estaba el cuerpo (mi esposa veía todo esto “desde fuera”) y veía al padre que la arrastraba hacia otra habitación gritándole y abofeteándola para que reaccionara del aparente desmayo.

Ella quería gritarle que no estaba allí, sino más arriba, viéndolo todo, pero sus palabras no eran oídas por sus seres queridos.

De pronto notó que comenzaba a elevarse por encima del techo de su casa y comenzaba a flotar por su terraza, escuchando un ruido cada vez más ensordecedor de cadenas arrastrándose.

Un terror de muerte la envolvió y quería gritar, llorar, hacer algo, pero no tenía opción, era “llevada”.

En ese momento escuchó una voz tronar en los cielos que dijo: “NO !!!”.

Y notó que comenzó a descender hacia el comedor de su casa (hacia donde su padre había arrastrado el cuerpo sin vida) y terminó por notar la humedad de su cuerpo, comenzando a sentir los dolores propios de los movimientos de los que había sido objeto momentos atrás por su padre.

Lentamente abrió los ojos y su familia dio gracias a Dios por este hecho.

Este relato me lo comentó años después. Jamás hizo mención de lo sucedido a su familia sino que lo guardó en su corazón con temor.

Sabía que en ese momento, de haber continuado viaje, su destino no habría sido el que más deseaba junto al Señor.

A partir de allí, su vida espiritual comenzó a formarse hacia los valores bíblicos. Buscó apoyo y asesoramiento en la congregación que había abandonado hacía un tiempo y aprendió cosas que Dios le fue revelando a través de Su palabra.

Tiempo después, Dios le dio una palabra de ciencia. No fue muy bien recibida, puesto que le indicó a su propia hermana que Dios la perdonaba por el aborto que había cometido. La hermana, entre el asombro y el espanto por saberse descubierta rompió a llorar, pero con los años endureció su corazón hacia ella.

El Señor la ha usado a mi esposa en repetidas ocasiones y es para mí una perla de gran precio.

Estamos atravesando una prueba en la que depositamos toda nuestra confianza en el Señor.

Nos gozamos de estar en Su camino y poder servirle con todas nuestras fuerzas.

Experiencias como éstas, nos dicen que hay un infierno. Hay algo más allá de la muerte. Y la decisión sobre el lugar al cual iremos, debemos tomarla antes de atravesar la puerta.

Una vez cruzado el umbral de esa puerta, no tenemos opción.

¿En dónde está tu corazón?