Jo Jo Jo Jo !!!


Luego de escribir el texto ácido de Navidad (http://mensajedefuego.org/unas-palabras-acidas-en-estas-fiestas/) me quedé pensando al respecto.

Será interesante ver qué excusa pondrá un padre cristiano frente a las preguntas de sus hijos:

Ejemplo:

¿Y por qué Papá Noel me trajo una pistola de agua si yo le pedí una bicicleta?

¿Por qué Papá Noel me trajo un juego de té cuando yo le pedí específicamente una muñeca que habla?

Los ejemplos podrían prolongarse demasiado. Pero … ¿ya han encontraron la respuesta a estas preguntas?

¡Yo sí!

A la mentira de Papá Noel, le sumaremos otra mentira: “Lo que pasa, hijo, es que Papá Noel no pudo leer tu carta”. O, “en realidad la leyó, pero primero tuvo que dejar los juguetes en África y le pesaba tanto la bolsa que dejó lo que vos pediste en otro lugar”.

Una mentira, acarrea otra, y otra, y otra… ¿No tienen valor? ¿Son “mentiras piadosas”? ¿A qué “piedad” nos referimos con este tipo de embustes baratos e innecesarios?

Al comerciante lo único que le importa es saber si ha podido vender más cantidad de comida, juguetes, tarjetas, servicios, promociones, etc. Al niño sólo le importa no sentirse defraudado por aquello que se le ha enseñado a creer. Para un niño es un golpe muy duro el paso de la “fantasía” a la “realidad”. Sobre todo cuando se pregunta: ¿Y con qué fin me han mentido todo este tiempo con esta tontería? ¿No importan acaso mis emociones y sentimientos?

Se defrauda la inocencia de un niño con tanta facilidad…

Jesús condenó este juego diabólico. Pero bueno! Sigamos engañándolos… después de todo no son más que simples niños!

Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis”. Poniendo tropiezos como éstos, es muy sencillo formar en el niño un escudo para evitar todo lo que se pueda relacionar con la fe en el futuro de su vida.

Mintiéndole con esta “pequeñez” estamos clavando la incertidumbre en su corazón. ¿Que aún cree en Papá Noel, en los Reyes, etc.? Pues bien, llegará el momento en que sabrá la verdad que con tanto celo se ocultó y la trama inútil de un engaño quedará al descubierto.

No, niño. Papá Noel deja todos sus regalos más caros en las casas de aquellos padres que pueden pagarlos. Sólo dejará en tu casa (a través de tus padres) lo que ellos puedan comprar con sus propios recursos. Ese tipo de magia, duendes que fabrican juguetes, renos en el polo norte, entrega de regalos a todos los niños del mundo en una sola noche, no es cierto.

El único regalo cierto que se realizó una vez y para siempre fue el sacrificio de Jesús por la maldad del corazón del hombre. Esa misma maldad que es capaz de entretejer en tu mente asuntos tan rebuscados para tu edad. Esa misma maldad que, como no encuentra la forma de poder explicarlos, vuelve a intentar año tras año de disfrazar de un modo distinto para que continúes algo que desde el principio ha sido una mentira.

El que esté libre de pecado que me arroje la primera piedra !

Que Dios les bendiga !

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Unas palabras ácidas en estas fiestas…


Ah! Ya me huelo las cantidades de mensajes a favor (seguramente menos) y en contra (obviamente mas) que llegaré a leer en virtud de quienes lean pensando estas líneas.

Algunos dirán… ¡qué tipo amargado! Está en contra de todo, no tolera el “espíritu navideño”, ni la algarabía propia de estas fiestas. ¿Será cristiano? jajaj

Me alegro por estar centrado, en mis cabales y afirmando lo que me toca afirmar en este tiempo de cerebros huecos, ideas delgadas, cristianos de látex y líderes de plástico.

¿Que estamos lejos de lo que era la iglesia primitiva? Bueno, no es necesario repetir tantas veces lo obvio.

¿Que no es lo mismo esta iglesia que la de entonces? Bueno… Aquí habría que detenerse a pensar a qué le llamamos iglesia. Pero es evidente que los tiempos han cambiado demasiado y siempre se nos va pegando cierta “contemporaneidad” a algo que es, en su totalidad, extemporáneo, actual y vigente: el Evangelio de Jesucristo.

En esta época de “fiestas” (así se suelen llamar estas semanas previas al fin de año) en donde se conmemora un día con intenciones de recordar el nacimiento de Jesús y posteriormente el fin de un año y el comienzo de otro, siempre se me revuelve el estómago de un modo muy particular.

¿Por qué? Me explicaré…

Aún los líderes cristianos insisten en que es un tiempo de hacer reflexiones que el resto del año parecieran ser innecesarias. Se habla también del “balance anual” necesario para ponernos a ver qué sacamos de bueno de lo que hicimos y qué cosas proyectaremos en el que viene.

¿Alguien ha notado lo inútil que resulta todo esto? Puesto que año tras año seguimos viendo lo complejo que resulta llevar adelante al menos un 10% de las cosas que hemos proyectado, y teniendo en cuenta que Dios nos lleva por donde Él desea, cambiando muchas veces nuestros planes (gracias Señor) y haciendo lo que Él considera útil para Su reino.

El día de Navidad, se lo recuerda con un hombre obeso, canoso, barbudo, vestido de rojo y con un cinturón negro (taekwondo? ja!)  repartiendo regalos y llegando a los hogares a la hora en que los niños duermen.

¡Pobres niños desdichados! Jamás soportan hasta verlo llegar, siempre caen rendidos antes. O bien, son importunados por una tía que los lleva a otra habitación (lejos del árbol de plástico adornado con bolitas de colores, luces y falsa nieve) para darle lugar a San Nicolás para que deje sus regalos sin que los niños lo vean.

Hay que ver la puntería que tiene este sujeto extraño para encontrar exactamente el lugar del árbol. Jamás oí decir a nadie que lo escuchara golpear a la puerta de un baño, o de una habitación errada para encontrar el árbol. Árbol y San Nicolás mantienen año tras año un especial magnetismo.

Ahora bien… Cristianos ! ¿Cristianos?

¿No es una mentira Santa Claus? ¿Por qué seguir el juego falso de márketing de cientos de intereses en el mundo para mantener en la mente de los niños este enigma que, con los años, terminan por despertar las sospechas de los niños? Los cuales, al saberse engañados, dudan posteriormente de cualquier afirmación que los mayores hacen sobre cualquier tema. ¿No es este argumento lo suficientemente sólido como para dejar de una buena vez de mentirle a los niños respecto a este tema?

Personalmente me negué (con mi esposa de acuerdo) a mentirle a mi hija respecto a este tema. ¿Cuál fue la respuesta? Hoy nos tiene confianza. Nuestras afirmaciones tienen mayor peso. Buscamos no engañarla (ni en este tema, ni en ninguno) y esto ella lo sabe muy bien.

¿Es más triste por no haber apoyado su crecimiento en una fantasía hueca? No, en lo absoluto. Es extremadamente feliz. Y ha tenido lugar para la fantasía, pero reconociéndola como fantasía, no como mentira que se le hace creer cierta por un tiempo.

En fin… Hablar sobre estos temas me fastidia. Porque conozco la postura de muchos. Pero sé que otros tomarán recaudo de estas palabras.

Existen líderes que optan por no mencionar estos temas desde el púlpito por temor a que en los hogares de los oyentes se sigan enseñando estas mentiras. “Después de todo”, piensan, “serán ellos quienes elijan cómo educar a sus hijos. ¿Quién soy yo para derrumbar de la mente de los niños esa idea?”. Yo creo, personalmente, que los líderes cristianos, debieran dejar a los niños llegar hasta Jesús. Pero no con forma de yeso apoyado en un pesebre, sino en espíritu y en verdad. En ESPIRITU y VERDAD.

Hace poco, escuché a un economista hablando sobre el movimiento económico de las fiestas, en donde se espera un crecimiento de las ventas y un movimiento que puede detener en parte la caída de las bolsas a nivel mundial. Se sigue confiando en recetas endebles…

Tanto la Navidad (tal como la entiende este mundo) como el fin de año y el año nuevo, no dejan de ser un período que pasará.

El poner nuestras esperanzas en que, por arte de magia, las cosas cambiarán por el sólo hecho de arrancar una hoja del almanaque, es pura mentira.

Alguno dirá, “¿pero acaso no es bueno tener esperanzas?”.
Mi respuesta es… ¡¡¡ totalmente afirmativa !!!

Pero la esperanza debiera ubicarse sobre algo concreto, no sobre humo, no sobre hojarasca. Sino sobre algo sólido, sobre la Roca, sobre Jesús. Cualquier otro apoyo para tu fe, será destruido. Puedes poner tu confianza en cualquier cosa que quieras, pero no me odies cuando todo se derrumbe.

El único que puede sostener nuestra esperanza de por vida es Jesús.

Estas fiestas, no son sino una nube de humo para ocultar muchas cosas. Aún las que suceden en nuestra propia vida.

Que Dios te bendiga y te permita caminar por el sendero correcto.