¿Dónde está Dios?


ddl.jpg

La imagen de esta flor tan particular (llamada en muchos países “diente de león” y en Argentina: “panadero”, aunque no tenga relación una cosa con la otra) tiene un sentido que describo a continuación.

Continúo con la lectura del libro: “El Jesús que nunca conocí” de Philip Yancey y de ese modo voy conociendo los dichos de otros autores como es el caso de Walter Wink, quien dijera: Matar a Jesús fue como destruir, soplándola, la flor llena de semillas de un diente de león”.

ddl2.JPG

Jesús se multiplicó de un modo impresionante sobre la tierra.

Pero… ¿en dónde está Dios? ¿Cómo se manifiesta hoy en la tierra?

Veamos, en el pasaje de Mateo 25:31-46, lo que dijo Jesús mismo al respecto:

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?

Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Cierta vez, la Madre Teresa, fue visitada en la India por un norteamericano que no podía comprender el compromiso de esta mujer con aquellos que eran considerados la escoria humana de Calcuta, a lo que esta humilde mujer respondió:

Somos una orden contemplativa. Primero meditamos acerca de Jesús, y luego salimos a buscarlo disfrazado“.

Cuando alguno se pregunta: “¿Dónde está Dios cuando se sufre?”, la respuesta podría ser una segunda pregunta: “¿Dónde está la Iglesia cuando se sufre?”.

Jesús dejó en manos de la Iglesia el trabajo que restaba por hacer. En algunos casos ha logrado algo, pero siendo sinceros con la historia y el llamado del Señor, es visiblemente pobre el resultado. Muy probablemente, al regresar el Señor y preguntar por el beneficio que ha logrado con Sus talentos que depositó en nuestras manos, debamos avergonzarnos.

Ya ven que me involucro en el rubro de avergonzados… Por favor, líderes cristianos, pastores, obispos, apóstoles y quien quiera que seas hermano que has creído en el evangelio, evalúa tus obras y arrepiéntete. No siempre lo que te han enseñado es lo que Dios desea que hagas. Busca conocer realmente aquello que Dios desea de tí.

ddl3.JPG

 Cierta vez San Agustín, haciendo referencia a la iglesia rebelde, dijo:

Retumban las nubes con el clamor de que la Casa del Señor será edificada en toda la tierra; y estas ranas se sientan en sus pantanos y croan: ‘¡Nosotros somos los únicos cristianos!’

Espero que el tiempo de reconocer los horrores doctrinales y dogmáticos se acerque pronto. No puedo aventurar que se estén acercando. No puedo tampoco asegurar que lleguen. Sólo añoro que en algún momento el Señor golpee en el corazón de los que están en eminencia (o buscaron estar allí por sus propios medios o carisma) y logre desbaratar las maquinaciones ajenas al evangelio que cada uno ya conoce, pero se niega a aceptar como error.

¿Es posible “reunir” más “presencia” de Dios en un punto que en otro? Personalmente he experimentado la presencia de Dios en algunas reuniones, en otras no.

Pero paradójicamente, y en contraposición a lo que algunos anuncian desde el púlpito, he sentido la presencia de Dios en lugares totalmente increíbles.

En una casa humilde viendo a alguien tomar su almuerzo luego de varios días.

Yendo de viaje hacia un trabajo mientras meditaba en algo que había leído en las escrituras.

A solas en mi casa lavando platos…

No existe para Dios un lugar único donde manifestarse.

No existe tampoco, un lugar “preferido” de Dios donde sentirse “más cómodo” que en otro.

Aunque, según sus dichos, se debe sentir más cómodo en el corazón de un pecador recién arrepentido, que en el corazón lustrado por fuera y arruinado por dentro de un cristiano hipócrita.

Imitar las emociones que produce en la gente la presencia de Dios, es probable.
Lograr sus frutos, imposible.

Que el Señor les bendiga !

 

Anuncios

El Jesús que nunca conocí: La tentación.


Estoy leyendo un libro del autor cristiano Philip Yancey (más cristiano que muchos, aunque seguramente que no le gustaría leer esta opinión sobre su persona) titulado como he titulado el post: “El Jesús que nunca conocí”. ¿Lo recomiendo? ¡ Sí ! Lo recomiendo, (re-comiendo).

En él, el autor comenta su viaje en 1991 a Rusia en tiempos en que el impreio de la Unión Soviética se estaba desintegrando.

Pudo comprobar según sus propias palabras que “setenta y cuatro años de comunismo habían demostrado, más allá de toda duda, que la bondad no se podía legislar desde el Kremlin y obligarse a punta de pistola. Resulta una ironía contundente que los intentos de obligar a la moralidad suelen producir personas desafiantes y gobernantes tiranos que pierden su sentido de moral“.

Esta última frase en negrita es aplicable (literal y prácticamente en su totalidad) a algunas congregaciones evangélicas de la actualidad.

Inmediatamente después de presentar esta experiencia, Philip Yancey hace una analogía entre el poder de Satanás y de Dios, mencionando la lucha en el desierto entre Jesús y su tentador.

El autor haciendo una paráfrasis de dicho diálogo comenta:

La tentación desenmascaró a Satanás, y Dios siguió siendo el mismo. “Si eres Dios”, dijo Satanás, “sorpréndeme y actúa como Dios debiera actuar”. Jesús contestó: “Sólo Dios decide estas cosas, por lo tanto no voy a hacer nada sólo porque me lo pidas.”

El diablo tiene el poder de coaccionar, de deslumbrar, de forzar a la obediencia, de destruir. Los humanos han aprendido mucho de ese poder…

… El poder de Dios, por el contrario, es interno y no coercitivo. Ese poder a veces puede parecer como debilidad. En su compromiso por transformar suavemente desde adentro y en su inquebrantable dependencia de la elección humana, el poder de Dios puede parecerse a una especie de abdicación. Como saben los padres y los enamorados, el amor se puede volver impotente si el amado decide desdeñarlo.

A veces desearía que Dios empleara un toque más fuerte. Mi fe sufre a causa de demasiada libertad, de demasiadas tentaciones de incredulidad. A veces deseo que Dios me abrume, supere mis dudas con certidumbre, brinde pruebas definitivas de su existencia y de su preocupación.

Deseo respuestas rápidas y espectaculares a mis oraciones, sanidad para mis enfermedades, protección y seguridad para mis seres amados.

Cuando pienso en estos términos, veo en mi mismo un eco débil y resonante del desafío que Satanás le lanzó a Jesús hace dos mil años.

Dios resiste estas tentaciones y opta por una forma más lenta y discreta.

George MacDonald dijo:

En lugar de aplastar el poder del mal con su fuerza divina; en lugar de imponer justicia y de destruir a los injustos; en lugar de establecer la paz mediante el gobierno de un príncipe perfecto; en lugar de juntar a los hijos de Jerusalén bajo Sus alas, quisieran o no, para salvaguardarlos de los horrores que angustiaban su alma profética, dejó que el mal hiciera su labor mientras pudiera; se contentó con los caminos lentos y desalentadores de ayudar en lo esencial; hacer buenos a los hombres; arrojar, y no simplemente controlar, a Satanás…
Amar la justicia y hacer que crezca, no desquitarse…
Resistió todos los impulsos de actuar más rápidamente para conseguir un bien menor.

Y continúa Philip Yancey: Lo más sorprendente de Dios es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir como si Él no existiera, para escupirle el rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse

Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado.

Hasta aquí el increíble texto de Yancey. Ese “poder de refrenarse”… ¿quién lo posee? Algunos cuentan hasta diez antes de explotar, otros ni recuerdan el “uno” que ya están rojos de ira. Pero, poseer TODO el poder y refrenarse por amor, es algo inconmesurablemente hermoso.

Este freno de Dios, es precisamente una demostración del increíble poder de Dios. Quien sabe contenerse. Sabe soportar. Es generoso en paciencia.

En otro párrafo, Yancey menciona que Jesús no pretendía convencer a nadie que lo siga. No se lo veía con la Torá persiguiendo a nadie que no quisiera escuchar. Su auditorio se acercaba a la fuente.

Ocasionalmente, Jesús pasaba por algún camino y conversaba con alguien, pero jamás presionó a nadie respecto de tomar decisión alguna. Al joven rico, le dijo qué debía hacer, pero como Su respuesta no era lo que el joven adinerado había ido a buscar, se volvió por su camino. Jesús sólo lo miró alejarse con dolor y “lo amó” dicen las escrituras.

Es muy distinto a las “estrategias de evangelismo” o hasta el uso de diversos tipos de engaño para convencer a alguien de que asista a una reunión, haciéndole creer que sólo escuchará música, cuando sabemos que lo arrastraremos hasta el momento de la oración.

Jesús no usó ningún tipo de violencia para convicción de sus amados. No utilizó las palabras para engañar a sus amigos, ni para ejercer poder sobre un tercero.

Se movió por la tierra según la voluntad de Dios hasta cumplirla por completo en la cruz.

Eso es saber refrenarse y amar. No otra cosa.

Que el Señor los bendiga !