Don Eleuterio


Ah … este es mi amigo el gaucho… que personaje…

Cómo surgió la idea de planchar la ropa.


¿De dónde viene la costumbre de plancharnos la ropa?

¿Acaso hay alguna norma que no conocemos y que nos obligue a tener siempre lisas sus prendas?

¿Qué ocurriría si se nos ocurre salir a la calle cada día con la ropa perfectamente limpia (porque no se trata de ser “sucio”) pero con todas sus líneas borradas por las arrugas?

¿Se puede decir que estamos en falta?

Para ello, es esta explicación sobre el por qué debemos plancharnos la ropa. Cómo comenzó esta tradición y qué consecuencias le espera al que faltare en su cumplimiento.

Comencemos con un breve pantallazo acerca de un elemento que (al igual que el reloj de pulsera) se ha convertido en algo esencial en la vida de la gente… La plancha de ropa.

Definición: Electrodoméstico que sirve para planchar, es decir, alisar la ropa quitándole las arrugas por motivos estéticos.

La plancha trabaja aflojando los vínculos entre las cadenas largas de moléculas de polímero que existen en las fibras del material. [¿Alguien entendió algo?]

Mientras las moléculas están calientes las fibras se estiran por el peso de la plancha y mantienen su nueva forma cuando se enfrían. Algunos materiales como algodón, requieren el añadido de agua para aflojar los lazos intermoleculares. Muchos materiales modernos (desarrollados en el siglo XX) se anuncian como que no necesitan planchado o muy poco.

Historia de la Plancha

(Vea al final de este texto, mi humilde comentario sobre la verdadera historia de la plancha…)

En el siglo IV a.C., los griegos utilizaban una especie de barra de hierro cilíndrica que pasaban sobre las prendas tras haber sido calentada. En China se utilizaron sartenes de metal rellenas de carbón para alisar prendas en el siglo I d.C. Mucho más tarde, en el siglo X, los vikingos utilizaban una pieza en forma de hongo invertido que pasaban sobre la ropa húmeda. Desde el siglo XVII, se empezaron a utilizar en Europa gruesos bloques de hierro en forma de delta que se calentaban al fuego. Un diseño posterior consistía en una caja de hierro que podía llenarse con carbón caliente que debía ser aireado periódicamente por medio de un fuelle. Este tipo estuvo a la venta en EEUU hasta al menos 1902.

En el mundo industrializado, estos diseños serían superados por la plancha eléctrica, que utiliza calor generado por una resistencia a partir de una corriente eléctrica. La base caliente ya no se fabrica en hierro sino en aluminio que es más ligero. El elemento calorífico está controlado por un termostato que cambia la corriente on y off para mantener la temperatura seleccionada.

El invento de la plancha eléctrica con resistencia se atribuye a Henry W. Seeley de Nueva York en 1882. En el mismo año una plancha calentada por un arco de carbón fue presentada en Francia pero era demasiado peligrosa para prosperar. El primer control eléctrico por termostato apareció en los años 20 del pasado siglo.

La plancha de vapor se comercializó a mediados de los años 20 del siglo pasado. Su objetivo era humedecer la ropa para facilitar su planchado a la vez que se evitaba el riesgo de quemaduras. La primera plancha tan sólo tenía un orificio de salida pero en los años 40 comenzaron a venderse planchas con dos, cuatro y muchos más ya que se utilizó como una estrategia de marketing por parte de los fabricantes.

Las planchas más modernas
Las planchas modernas que se venden a los consumidores tienen algunas o todas las siguientes prestaciones (dependiendo de su precio):

Impulsión de vapor a las prendas durante el proceso de planchado;
Un depósito de agua dentro de la plancha (utilizado para generar vapor);
Un indicador que muestra la cantidad de agua que queda en el depósito;
Un termostado que asegura el mantenimiento constante de la temperatura;
Plataforma lateral en la plancha para mantenerla vertical de modo que la parte caliente no entre en contacto con las prendas o la tabla;
Un dial de control de temperatura que muestra las posibilidades de temperatura, generalmente mostrando tipos de prenda en lugar de grados de temperatura;
Dispositivo de vapor constante – envía vapor de forma regular a las prendas;
Dispositivo de control de cable – el punto en que el cable se junta a la plancha tiene un muelle para alejarlo de la vía de planchado en el momento en que se baja la plancha (previene incendios, es más conveniente, etc.)
Dispositivo de golpe de vapor – lanza un golpe de vapor a la prenda cuando el usuario aprieta un botón;
(Dispositivo avanzado) Control a través del dial de la cantidad de vapor que se quiere emitir de manera constante;
(Dispositivo avanzado) Control anti-quemado – si la plancha se deja sobre las prendas durante mucho rato, se deconecta automáticamente para evitar incendios;
(Dispositivo avanzado) Control de ahorro de energía – si la plancha se deja sin uso durante varios (10-15) minutos, se apaga para ahorrar energía y evitar incendios.
Acaban de aparecer robots de planchado automático como Siemens Dressman (ver link debajo)

Notas de uso
Las planchas están ahora disponibles como un producto de consumo a precios accesibles.
La mayoría de los procesos de planchado se realizan sobre tablas de planchar.
Se han inventado prendas permanentemente lisas para evitar el trabajo de planchado. Para ello, se combina poliéster resistente a las arrugas con algodón respirable.
Los tintes generalmente utilizan prensas de vapor para planchar en lugar de las tradicionales planchas.
La prendas que se planchas más habitualmente son pantalones, faldas, blusas, camisas y camisetas.
Las prendas que NO se suelen planchas son ropa interior, calcetines, jerseys, sábanas y generalmente, prendas que no se muestran;
Las planchas ocasionan incendios y lesiones cada año debido a que son pesadas, muy calientes y en general, porque se utilizan sobre tablas poco estables que pueden caer sobre los niños;
Las planchas solían ser mucho más peligrosas debido al desilachado de los cables eléctricos; actualmente, son mucho más seguras.

Temperaturas seguras por materiales: Lino: 230°C//Triacetato: 200°C//Algodón: 204°C//Viscosa: 190°C// Lana: 148°C//Poliéster: 148°C//Seda: 148 °C//Acetato: 143°C//Acrílico: 135°C//Licra/Spandex: 135°C//Nailon 6.6: 135°C

Ahora bien… Sigo preguntándome lo mismo… ¿Será que es necesario plancharse la ropa? ¿Qué sucedería si deseara que mi estética fuera diferente de la que domina al resto de las personas?

Seguro que sería yo quien estaría caminando a “contramano” del resto, cuando en realidad estaría viviendo en una mayor armonía con la naturaleza… ¡En fin!

Ahora bien, quería decir algo respecto a la verdadera historia de la plancha y del planchado como costumbre estética.

Resulta que Mñul, (José Mñul) uno de los más modernos hombres de la prehistoria, evidenció en sus amaneceres más precoces un indiscutible apego a las formas, el diseño y el buen gusto.

Sus garrotes estaban adornados con plumas de pavorealosaurius carnívolus, un espécimen del cual no se encontró aún resto alguno, y del cual (los más escépticos) dudan de su veradero pasar por estas llanuras…

Josecito, tenía ese precario y tosco modo de pararse de espaldas a las fogatas, (a falta de farol) lo que le acarreó más de un disgusto, (cuando no, quemadura) que le impidió darnos más detalles de su historia, la cual nos llega mediante estos pinturas rupestres que evidencian su sentir, su experiencia y su incomodidad para usar el pincel hacia arriba.

Josecito y sus palotes...

En una oportunidad vió con dos de sus ambos ojos el modo en que un gran espécimen “saurio” (ignoro su raíz, no así su género), dar de un pisotón por terminada la vida de tres amigos que jugaban a un juego con piedrecillas muy similar al pool, con reglas de truco, geometría de ajedrez y sencillez de casita robada.

El nombre del mencionado juego será para siempre una incógnita, ya que lo acababan de inventar y nadie logró escuchar siquiera un quejido de estos tres verdaderos “gigantes” de la minusculatura.

Lo único que cabe resaltar de esta experiencia (que dejó a nuestro amigo Josecito sin aliento y esto es mucho decir, porque en aquellos entonces no existía Colgate, ni Kolynos, ni Cherry Lyptus, para darle una mano post-almuerzo) fue que quedó observando atónito el destacado acabado japonés de las prendas que vestían las ilustres víctimas.

No salía de su asombro, al ver tan elegantes líneas trazadas al azar por el pisotón de una fiera que ignoraba haber dado un “gran paso” hacia el futuro, dejando el precedente de la primer planchada de prendas de vestir de la historia.

José quería llorar la pérdida de sus amigos, pero más fuerte que esto era encontrarse con el descubrimiento de este elegante look.

José, de regreso en su cueva, tomó las pieles que conformaban su atuendo, y procedió a golpearlas contra el piso con dos grandes piedras, una en cada mano. Su esposa, absorta, lo miraba incrédula, pensando qué raro caso de Alzheimer se había apoderado de su marido, el cual (pensaba ella) había olvidado que la fiera que una vez ocupó esas pieles, ya no estaba viva. “Inútil sería” se dijo ella, “que mi esposo intente matar a la bestia que ya no existe”.

Josecito, al terminar su trabajo, se vistió y acodándose sobre el fémur de un Mamut, le dijo a su mujer… “¿Qué tul, nena?”

La esposa, tras un suspiro, cayó en sus brazos, embelezada por la belleza que le procuraban a José esos pliegues tan marcados en su atuendo.

José pensó… “este año mato mil”.

Y se dedicó a la caza.

Aquí termina, a falta de espacio, este verdadero documento de la historia, que estaba perdido, pero que logramos reconstruir para usted, que día a día, y segundo a segundo, se molestaba en pensar cuál sería el origen de tan magnífico instrumento llamado “PLANCHA”.

Sigo pensando en los años previos a este invento. En los garrotazos amorosos y las prendas de entre casa. ¡Cómo cambia nuestra cultura!

Yo no me resigno. Sigo pescando peces con una lanza y nadie puede robarme mi identidad indígena. Hau!

Don Eleuterio y el Choclo…


Aquí tenemos el “panorama del agro”:
(Y la nota prometida del Choclo)

Acá vemos uno de los mejores choclos de Pago Grande

¿A qué no saben lo que pasó esta semana en el campo?
Les viá a contar.

El apio no tuvo buen sol, y hubo que regalárselo al chancherío. Pal’ apio no hay mejor cosa que el sol, y pal’ chancho no hay mejor aliado que el día nubláu.

Mesma suerte tuvo el sorgo que, aunque crece con o sin sol, anduvo medio depresivo y se nos perdió la cosecha. Aura no sirve ni pa’ los chanchos.

La última vez que les dimos a los chanchos sorgo depresivo se nos escapaban del chiquero y se nos iban pal’ rancho.

Se ve que les pega mal y les trastorna la personalidá, y usté sabe que un chancho sin personalidá es lo mesmo que un poste e’ luz sin poste.

Lo que sí, se nos vino la época e’ sembrar choclo. Y acá sí, aura vamos a adentrarnos en el tema…

Pa’ que se avispe le vamo a dar las directrices pa’ que pueda sembrar choclo en el balcón, en la maseta e’ la oficina (pegadito al pótus), o en la tieya acumulada en el monedero de la dama o en el ombligo del paisano (ésta última ya viene con abono natural incluído, un legítimo valor agregáu).

Primero busque un lugar con mucho, pero mucho, sol. Ahí párese usté.

Ahora, en donde estaba la sombra que usté dejó ponga la maseta con tieya.
(Es mejor preparar y abonar la tieya en lugar fresco).

Tonse, haga un hueco en la tieya con una cuchara especial pa’ la siembra.

Chúpese el dedo índice y métalo en el agujero de la tieya (como cuando quiere ver de ánde viene el viento) y espere.

Esto se hace pa’ saber si la semilla va a tener oxígeno sin correntada, ya que si hay correntada, puede suceder que lo que usté plante lo tenga que cosechar a varios kilómetros de distancia.

Aura, saque el dedo y ponga la semilla. No permita que se acerque el pollaje porque les encanta el máiz.

Luego tape con tieya la semilla y deje reposar 5 minutos, sin revolver, ni batir. No e’ un puchero, sino un método e’ siembra.

Discué de los 5 minutos, agregue agua hasta que rebalse y pare. Aura, fíjese si no empapó la alfombra, la impresora o algo del lugar.

Deje secar hasta el día siguiente, y ¡ni la mire! Si la mira mucho, se coíbe y ¡chau choclo!

Cuando vuelve al lugar del hecho al día siguiente, hágase el desentendido y hable en voz alta: “¡Cómo me gustaría tener una planta más coqueta!”, y piropos similares, pa’ levantarle la autoestima.

¡No se ría! Hablarle al plantaje está probado científicamente, por lo menos los científicos de Pago Grande certificaron que cuando se les habla a las plantas, de puro educadas que son, guardan silencio.

Discué, con mucho sigilo le acerca un vaso de agua. (No use gaseosa, porque la semilla se babea y se echa a perder).

Cuando vea que está a diez centímetros de ande plantó la semilla, vuelca el vaso pal’ otro láu’ intencionalmente.

Así la semilla aprende que tiene que esforzarse pa’ alcanzar el agua y empieza a hacer juerza, y juerza, hasta que le sale por abajo un brote que se va a convertir en raíz, y va a seguir hasta poder tocar la humedad de la tieya, aunque sea con la punta de los dedos de la raíz.

Paso seguido, le tira un par de lungrices.

Estas son tan escurridizas e inquietas, que le van a hacer cosquillas y va a buscar la forma de crecer pa’ zafar de tan incómoda tortura.

Tonce, espere 15 minutos más y verá su choclo crecer erguido en cualquier lugar ande lo haya plantado.

Si algo no le sale bien y el choclo no crece, quizá sea porque usté estaba más interesáu en el método de siembra que en el choclo propiamente dicho.

En ese caso, discúlpese con el pobre vegetal mirando hacia la maceta y espere otro día más.

Si no ve resultáu’, posiblemente se deba a que era un choclo muy orgulloso y no aceptó sus disculpas.

Haga lo siguiente: Dé vuelta la maceta, a lo mejor, de puro ofendido, creció pa’ abajo.

Bueno, los dejo porque dejé una semilla e’ choclo en el sitio Güeb y se me está creciendo por unos links que no son míos y me va a traer problemas.

(La empresa Norton ya me llamó la atención por la estraña aparición en sus servidores de una rara especie de remolacha con banners y una oveja con animaciones de flash en la lana).

Nos vemos pronto,

Hasta la güelta !!!

Don Eleuterio…

Don Eleuterio y las Gallinas con páginas Güeb


Hoy en día en Pago Grande, las gallinas ponen web’s en vez de huevos, porque cotizan mejor.

Nosotros tenemos página web propia ayá en la chacra, es así:
http://www.eleuterio.cam.net (lo de .cam es por “campo”).

Sí, Pago Grande es un “Pago” virtual. Tenemos todo actualizáu. Los otros días vino el gringo Bill Gates a pasear por el rancherío y conversamos.

Pobre hombre… ¡Venir a tratarlo de monopólico! ¡Viera usté la humildá del tipo, che! Si no fuera porque es importáu del Norte yo diría que es un gaucho. Aura… eso sí, mañoso como ninguno che…

Quizo que le cebaran mate en máus y usó de pajita un lápiz ótico.

Tan avanzados andamos en Pago Grande que no usamos más carreta, ni tractor, ni auto importado. Todo eso está en el museo. (Yo uso la carreta de nostálgico nomás, pero áintro ‘e la carreta tengo la Nótbuc).

Áura el gauchaje, se mueve por fibra ótica. Más rápido, menos tráfico, el único problema es que es un poco incómodo. ¿Alguna vez viajó usté áintro e’ un cable?

El gurí de mi tío Aparicio, o sea el primo Anselmo, era un avanzado en el tema. Por lo menos en Pago Grande todos hablaban que vivía en una manguera. La tía lo tenía que andar desentubando pa’ poder baldear la casa, vea!

Los otros días se nos complicó una comunicación con una intranés de España. Risulta que el Anselmo, que le encanta el chateo, se puso a hablar con un tal Manolo, y se le puso a cebar mate áintro ‘el cable en medio ‘el océano.

¡Diga que le tiramos con unos cuantos kilobái en un atáchmen y lo pudimos desatorar a tiempo al hombre!

Otra vuelta le pasó con un Chino, que se llama Min Gui To Cheng y le decimos cariñosamente “Minguito”.

Como era en China, aprovechó para visitar en persona algunas páginas web de arroz (que son un poco más finitas, ¿vió?) y como vió que era ‘e noche se tiró a dormir en un cable que desembocaba justo en Uól Strit.

Al otro día, los inversores querían ver cómo estaba el mercado chino y sólo pudieron ver la chancleta del Anselmo, que como ya lo conocen, uno se animó a hacerle cosquilla hasta que lo llevó de un dominio a otro y lo devolvió a Pago Grande.

Si alguna vez, andan por acá, les viá a enseñar qué lindos lugares tenemos y cuánto nos gusta que venga el turismo. Pero eso sí… Que discué se vuelva cada uno para su pago, porque acá estamo’ todos numeráu y no nos gusta el genterío gratuito, ¿eh?

Vengan nomá! Les vamo a recibir con un mate de los más grandes, por algo somos Pago Grande !!!

Chaucines!

Don Eleuterio y del Choclo al Chancho…


En una entrega anterior, habíamos prometido hablar sobre la siembra
del choclo.

Dadas las circunstancias actuales y los acontecimientos por todos conocidos a nivel mundial, Don Eleuterio prefirió no hacer apología del tema en cuestión y nos trajo información indiscutible sobre el chancho.

Acá está su extracto:

El chancho es un animal que ante todo es chancho. Es… ¿cómo le viá decir?

Como un óvalo recostáu con cuatro pata’, cabezudo y con una trompa como de chancho. No sé con qué compararle la trompa, se parece a la de cualquier chancho!

Como le dije anteriormente, el chancho, fiel a la tradición genealógica de su especie, es chancho por donde se lo mire. Y como tal, siempre anda haciendo chanchadas por ái.

Porque si hiciera humanadas conduciría un programa e’ radio o escribiría en un Bló por interné.

Pero mire hasta ánde llega la fidelidá al hombre que nunca se pasa e’ la raya y continúa su peregrinar como chancho, sin buscar lugar de privilegio, ¡sino conformándose con su estado actual de chancho nomás!

Al chancho le encanta el barro, aura, pa’ saber qué opinión tiene el barro del chancho, haberá que esperar a la próxima reunión de científicos de “Pago Grande” que algo andaban averiguando.

Como le decía, el chancho es un animal que hace ruido como de chancho y tiene olor a chancho. Todo esto hace que sea poseedor de una personalidá tan distintiva.

Como beneficio, el chancho es el mejor preparador de abono istantáneo, vea! Yo le digo al Melchor (así se llama mi chancho jefe), vaya al chiquero y prepáreme 15 kg de abono pa’ la tierra y en seguida se va el Melchor a poner orden en el chancherío, y en cuanto se quiere acordar uno, ya está listo el abono pa’ usar.

Además de ser eficiente y chancho, el chancho nunca le va a faltar el rispeto, ¡jamás!

El bicho es fiero pero discreto. Y leal como pocos.

Sobre todo el Melchor, que cuida la cría suya y la ajena, y a todo el chancherío en general. Aura… eso sí, nunca le pida al chancho buenos modales, eso podría perjudicar su imagen de chancho y caer en descrédito en el chiquero.

Un día le dije al Melchor:

– ¡No me erute discué de comer choclo!

Y por un tiempo se cuidó, pero los demás veían que se estaba refinando y ya no le tenían rispeto alguno. Tonce vino el Melchor y me miró fijo. Esa es la característica más propia del chancho en una situación extrema, mirar fijo.

¡Ni una palabra!, con la mirada me dijo todo.

Podía leer en su mirada, era como que me decía:

– He quedáu desautorizáu ante el chanchaje… ¡y la culpa es tuya!

¿Sabe lo que e’ que el chancho suyo le diga eso? ¿Y ni siquiera se lo diga hablando? Casi me pongo a llorar, pero me contuve y le dije con tono arrepentido:

– Erute.

Y ái se fue contento el Melchor a poner en orden la cosa con sus habituales sonidos guturales.

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Próximamente:

– El servicio de comida rápida de Pago Grande: El Mc Ana.

– El prometido tema del Choclo y el aprovechamiento de su
cultivo en la ciudad.

– La astosa.

– La vaca.

– La tieya.

Y muchísimas cosas más, producto de una mente irrefrenable…

Don Eleuterio y el impuesto al aire…


Allá en Pago Grande hace rato que cobramos el impuesto al aire.
¿Vé que se apropian de todas las ideas nuestras?

Sale cara la aspirada. Aunque después le reintegran por el aire exhalado, pero por menos plata porque ya está usado.

Un día al zurdo Artime se le ocurrió un sistema de exportación indiscutido, con el método del globo.

Ahora usted dirá: “¿No es aire usado el que usa para inflar los globos?”
Y la respuesta es:
¡Sí!, por eso mismo, al aspirar se le cobra, al exhalar se le reintegra, pero como el aire lo suelta adentro del globo, no le hacen la quita por contaminación oxígena.

Eso por un lado. Por el otro, al pasar el aire por el perímetro de Pago Grande hacia “Lago Hermoso” usando como contenedor un globo de látex, no paga impuesto de salida porque sobre la materia no hay nada legislado todavía.

Después filtra el aire, lo descontamina con un aparato de su invención llamado: “Artime IIIº con válvula hidrovegetal genética” (así se llama el aparato).

Entonces infla otros globos con el aire puro y lo vuelve a meter en Pago Grande.

De esa forma, logra una combinación exacta, trabajando 8 horas diarias, y sacando una respirada gratis por cada 100 globos en el mercado, con lo cual el Artime vive tranquilo, sin pagar por el aire que respira.

¡ Es toda una celebridá allá en Pago Grande el Artime !

Don Eleuterio y el sistema Echelón para el cruce de escuchas telefónicas


Le voy a sacar el tema de algo que está en boga.

¿Sabe qué es la boga? Un pescado.

Allá en Pago Grande no usamos el teléfono, (tenemos teléfono y tenemos Internet, pero para los chismes usamos la boga).

Y el cuento va de boga en boga. Porque es un instrumento seguro y preciso para transportar información.

Por eso en Pago Grande somos los inventores del dicho. Cuando se dice que algo “está en boga” quiere decir que algún paisano ya desparramó la cosa por ahí, y todo el mundo se entera. Sobre todo los pescados… Un día le voy a contar con detalle cómo se hace.

¿Oyó hablar del Echelón?

(Alguien le contestó … “Sí´ese sistema informático que detecta las llamadas telefónicas y mensaje de correo electrónico según el contenido).

– ¡Ah! ¿Ya le habló la boga a usted?

Porque dicen que la hicieron en Estados Unidos ó en Europa, pero en realidad es una invención de un paisano de Pago Grande.

Sí, porque en Pago Grande a la paisanada le ponemos los apellidos por voto.

Un día le voy a contar cómo es eso. Por ejemplo: Una vez se le ocurrió al comisario levantar una colecta en el pueblo. Fíjese que fue tan mala, pero tan mala la respuesta del gaucherío, que le pusimos de apellido Maldonado. Por voto y de prepo.

Ahora le voy a contar cómo fue lo del Echelón…

Resulta que había un gurí sabiondo, de esos que cuando leen un libro se les agranda el balero, y que para que vuelvan al estado normal hay que someterlos a una dieta de bajo contenido académico.

Bueh! El gurí se paseaba por Pago Grande y se sabía portador de tan genética sabiduría ¿vió? Por eso, ande anclaba se ponía a ejercer sus dones palábricos.

Fue así que el Roger Wilson Tabuada (ese era su nombre de verdad), llegó a cansar al pueblerío a tal punto que cada vez se lo miraba con más recelo, ¿vió?

Entonces, un día se pusieron de acuerdo todos en Pago Grande, en que la próxima vez que se pusiera a discursionar sin puntería fija, le iban a pedir al “consejo de votación de apellidos de Pago Grande” una mano para rajarlo del pueblo.

Tanto es así que una noche a la noche (porque si le digo que fue un día a la noche es una incongruencia, ¡ fíjese ! Eso me lo enseñó el Roger), entonces, una noche a la noche, abrió la boca e imagínese, no había forma de pararlo (ni ánimo de escucharlo).

Así que, todo el pueblo se puso a gritar: “Echelón, Echelón”. Y fue un error, porque el “consejo de votación de apellidos de Pago Grande” estaba tan mal dormido que entendió que se estaba votando.

No hubo forma de convencerlos de lo sucedido, porque enseguida volcaron en actas el nuevo apellido del Roger, que pasó a ser Roger Wilson Echelon.

Como nadie lo quería y le privaban la acumulación de más conocimiento, se fue al exterior.

Y se hizo famoso allá con el sistema de su autoría que lleva su apellido, votado el 7 de OCtubre de mil novecientos y pico, a las 3 de la madrugada, un rato antes de que el gallo cante.